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29 de febrero de 2012

Encuentro en el ascensor con una desconocida conocida.

Facebook es, sobre todo y como casi todas las redes sociales, un entretenitiempo. Sus creadores y sus mantenedores, están muy interesados en que estemos en él el mayor tiempo posible porque de ese modo pueden vender mejor la publicidad a la que nos exponen. Como la tele de toda la vida. 
Por supuesto que puede ser más que eso. O menos. En cualquier caso, como ya hemos contado muchas veces, la protección de la privacidad es uno de los problemas que plantea a los usuarios. Si te decides a usarlo, preocúpate por configurar bien tu cuenta para proteger lo más posible tu vida personal.
Sin embargo, los primeros pasos en una red social son siempre titubeantes y muy pocos dedican algo de tiempo a configurar una cuenta de acuerdo a sus intereses. Bastante solemos tener con inscribirnos y empezar a funcionar. Las opciones que nos da Facebook son amplias y no  es tan complicado como parece. Sólo hay que invertir algo del tiempo ese que no tenemos y que perdemos constantemente en pasearnos por la Red para aprovechar al máximo las posibilidades de Facebook y para proteger también al máximo nuestra privacidad. Este artículo de Consumer.es  nos puede ayudar a estructurar nuestra cuenta con las herramientas que Facebook nos ofrece.
Es más importante de lo que parece y si no, fijaos en esta deliciosa anécdota que cuenta   un artículo del New York Times acerca del «joven norteamericano Tyson Balcomb, que un día tuvo un encuentro casual en un ascensor. Coincidió con una mujer a la que no había visto en su vida, pero que reconoció en seguida y de la que sabía muchas cosas –cómo es su hermano mayor, su ciudad natal, dónde había pasado sus últimas vacaciones…– gracias a que tenían varios amigos comunes en Facebook. Este hecho le hizo reflexionar; decidió dar de baja su perfil, y hoy es un convencido de las ventajas de no estar “enredado”». Interesante y expresiva experiencia ¿no?
[Recogido del interesante artículo de Aceprensa,  Facebook aprende a guardar secretos ] 

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28 de febrero de 2012

La trastienda

Antes de que la luz de los focos las alumbre. Antes de que las deslumbre la luz de los flashes. Antes de que las consuman millares de ojos que los objetivos de las cámaras convertirán en millones. Antes de ser lo que no son en realidad. Antes del llamado Glamour. Antes del Maquillaje y mucho antes del Photoshop. Antes de todo eso están los bastidores, la construcción  coral de la ficción, las esperas, el cansancio, el aburrimiento y las ojeras. Antes está la trastienda.
Un fenomenal reportaje de  The Boston Globe Big Pictures.















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27 de febrero de 2012

¿Dopaje?

El medioambiente informativo está estos días lleno de sustancias químicas estimulantes de modo que hay en juego algunos prestigios personales y algunas carreras deportivas  profesionales están en serio peligro. Los «aficionados» se indignan, los seguidores claman al cielo, las redes sociales ese nuevo anónimo multitudinario que ha empezado a formar parte del juego de la opinión pública— arden, los políticos declaran, las tertulias entrecruzan veredictos, el ánimo nacional vibra y la bandera del orgullo patrio se infla al viento de las ofensas de ciertos guiñoles humorísticos del país vecino. Es el doping: «administrar fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos» dice el DRAE.
Yo ni entro ni salgo en el tema de si hay o no hay dopaje. Dicen los que saben que en el caso del ciclismo, lo que no hay es ya ciclismo, sino que todo el mundo que sube a una bicicleta para hacerse doscientos kilómetros algunos de ellos subiendo rampas de inclinaciones imposibles, son todos organismos artificialmente estimulados no ya para ganar, sino simplemente para  soportarlo. Pero, ya digo, yo ni entro ni salgo.
Me interesa el tema desde el punto de vista medioambiental y simbólico, en este caso deportivo. En alguna entrada anterior aquí y aquí— distinguía yo entre el deporte, el espectáculo y el circo, la virtualidad que han creado los medios convirtiendo el espectáculo deportivo en un inmenso negocio de ficción.
Constante ruptura y superación de marcas deportivas sin las que no hay noticia en las crónicas periodísticas; encuentros olímpicos que, profesionalizados, han convertido la virtud del «más rápido, más alto, más fuerte» en el vicio del más gente, más focos, más publicidad, más dinero, pero que, sin embargo, seguimos viendo como si todavía fueran juegos florales amateurs en los que lo importante es participar;  cifras millonarias en los fichajes de lo que seguimos llamando fútbol y presupuestos gigantescos en enormes empresas que son marcas corporativas, pero a las que seguimos llamando clubes; itinerarios inhumanos en las rutas de la serpiente multicolor de la publicidad que nos obstinamos en seguir llamando pelotón; millones de euros invertidos en la mejora tecnológica de la F1 con sus hombres anuncio a los que seguimos llamando pilotos
¿No estamos ante la mentira, la ficción, la apariencia  de asistir a un espectáculo al que seguimos llamando deporte que ha sido potenciado artificialmente por los medios para aumentar su rendimiento económico con fines comercialmente competitivos? ¿No es esto un doping -es decir, un engaño, una trampa, una manipulación, una mentira, una apariencia, una ficción, quimera, artificio, artimaña, un timogeneralizado?
Dejémonos de monsergas y llamemos a cada cosa por su nombre: espectáculo, sí. Negocio, también. Pero deporte, lo que se dice deporte, sin doping, el que hacemos mi organismo y yo en mi bicicleta sin que nadie se entere cada sábado.

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26 de febrero de 2012

Otro efecto evolutivo



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25 de febrero de 2012

Curioso paralelismo evolutivo



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23 de febrero de 2012

Juvin. Cultura y Globalización (y IV): pantallas

Medios asombrosos al alcance de un clic, pero la cultura por un clic no es cultura de nada ni de nadie. Hemos confundido los medios de la cultura por la cultura misma, los instrumentos de la comunicación planetaria, herramientas formidables para conformar y reducir el pensamiento mediante la saturación de las facultades del sentir del ver y del pensar. Estamos ahí delante de ese vacío y no tardaremos en saber si no hemos sido ingenuos al afirmar que el medio es el mensaje; no tardaremos en saber si Internet, Facebook, o Meetic determinaban los mensajes, los contenidos y las vidas que se intercambiaban en ellos. No tardaremos en saber si una imagen dice alguna vez algo más que los comentarios que suscita. No tardaremos en saber si no será la misma superchería de siempre el anunciar que la democracia planetaria será resultado automático de la invención de la Red.
Los dramas lejanos agotan delante de la pantalla la compasión que no produciría la desdicha cotidiana de los vecinos, …una técnica del aislamiento y de la diversión que fabrica indiferencia tras el escaparate de la compasión y que vuelve a crear distancia bajo el discurso de la solidaridad, técnica del espectáculo que aleja a cada cual de su vida contemplando cómo viven los demás. Paradójicamente, conviven en ella las ONG, la solidaridad y la amable anestesia de los dramas lejanos y la proximidad de la fragmentación social que hace del aislamiento la patología urbana moderna; conviven la indignación por el espectáculo de lo intolerable y el culto al cuerpo, al bienestar y al espejo.
Utilizamos las herramientas emisoras internet, televisión, móviles…­— haciéndolas nuestras inconscientes de que están en realidad al servicio de fines de los que no sabemos nada.
La aparente comodidad de la información con un clic que sustituye el espacio público por un espacio privado en el que está todo el mundo y en el que debatir es inútil y ocioso entre otras cosas porque la ausencia de la verdad impide la existencia de un espacio común de comunicación, pero también porque la casi desaparición de la consulta de periódicos y medios de masas en beneficio de las fuentes de información elegidas en Internet por razones individuales, religiosas o activistas hace que se agudicen los extremismos y que los individuos se encierren en sus certidumbres.
P.S.: os recordamos, por última vez, que disponéis del extracto literal de la obra El Occidente Globalizado, aquí.

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22 de febrero de 2012

Juvin. Cultura y Globalización (III):individualismo, economía, arte.

La cultura-mundo es economía, se alimenta de la infelicidad individual que nutre el crecimiento económico. La cultura se elige en las tiendas, se compra como una hamburguesa, se consume como un DVD, se cambia con la misma rapidez.
En la cultura-mundo el arte sobrevive como pasatiempo, como industria de la diversión, el número reemplaza el saber tantos clics, tanto vales, la cantidad garantiza lo bello, lo bueno y lo verdadero, la masa nunca se equivoca, el arte vale lo que indica su precio.
La cultura-mundo es individualista, se pliega sobre el individuo que ya no forma una comunidad, sino un conjunto uniforme de individuos atomizados.

P.S.: os recordamos que disponéis del extracto literal de la obra El Occidente Globalizado, aquí.

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21 de febrero de 2012

Juvin. Cultura y Globalización (II): crisis de lo real.

Para Juvin, hoy hay una crisis de la relación con lo real. Y eso para él es lo mismo que una crisis de la cultura ya que la cultura es el medio de relacionarse con uno mismo, con los demás y con el mundo. La cultura es el canal de relación sin el que no es posible ningún tipo de contacto.
Para él la cultura-mundo es estar en un flujo inestable, que recuerda al mundo líquido de Bauman, un torrente de representaciones producido por el desarrollo técnico; la hegemonía de la imagen decidida a sustituir a la realidad que imita, a transformar la realidad delante de las consolas, detrás de las cámaras, delante de las pantallas, irradiada a todos y a todo desde la televisión y los móviles por vía satélite.
Un cultura resultado no de la construcción paciente de uno mismo, sino en la aventura de las seducciones del momento. Una negación de la condición humana porque abstrae al ser humano, lo despoja de todo lo que hace de él un ser de carne y hueso: el pasado, el origen, los vínculos, una tierra y una historia para volverlo fluido, líquido, indefinido.
La cultura-mundo, nos dispensa de la curiosidad, del respeto y de la distancia, que son las condiciones del entendimiento; vuelve la realidad ininteligible.
Oculta la comprensión del mundo  a base de ideas convencionales y buenos sentimientos: todo el mundo es bueno, sin saber que el bien y el mal son las dos caras de una misma inverosimilitud, la vida. Ingenuamente, Europa espera que el islam desaparezca progresivamente en la somnolencia verborreica de la TV vía satélite y de Internet, del mismo modo que ambos han conducido a los europeos al olvido de sí mismos.
En la cultura-mundo nos movemos frenéticamente para no ir a ninguna parte. Porque no sabemos a dónde vamos y porque no hay ningún sitio a donde ir: ya no hay otra parte. Somos los primeros en vivir un mundo sin exterior, un mundo uniforme, global, un único mundo.
P.S.: os recordamos de nuevo que disponéis del extracto literal de la obra El Occidente Globalizado, aquí.

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20 de febrero de 2012

Juvin. Cultura y Globalización (I): la crisis de la cultura

La respuesta de Hervé Juvin al texto de Lipovetsky que hemos ido desgranando en las entradas de la semana anterior lleva el título de Cultura y Globalización y va introducida por la siguiente cita de Pierre Jakez Helias: «Es más difícil ser de alguna parte que ser de la propia época» poniéndonos en antecedentes, por un lado, del problema que supone la comprensión y la asunción de un momento histórico tan complejo como el que nos ha tocado vivir; y, por otro, nos introduce ya en el núcleo de su idea central: ser de la propia época es no ser, es simplemente dejarse llevar; para ser de verdad hay que estar ligado a un lugar, a un pasado, a un sentido desde los que vivir un presente que sin esas ligaduras no tiene consistencia. No se puede ser del presente liviano e instantáneo sin aligerarse de la trascendencia y el peso de la historia y el sentido.
Como decíamos en el post introductorio a este libro, si Lipovetsky es el lúcido retrato de una cultura vacía desde el optimismo de la fe postmoderna que cree que la libertad nos hará verdaderos, en Juvin encontramos la misma precisión y dureza en el retrato del vacío, pero con el pesimismo del que sabe que la crisis de la verdad conduce al desastre porque es en la verdad donde podemos intentar ser verdaderamente libres.
«La Cultura de la  globalización nos dice—es un hecho y un éxito: Nueve mil millones de individuos parecidos, persuadidos de su individualidad, incitados a hacer valer sus derechos, convencidos de que serán libres huyendo de todas las determinaciones, negando su origen, seducidos por su nuevo ser económico que acaba por confundir en ellos al productor y al consumidor,  «procesados» por el incesante torrente de informaciones, representaciones y experiencias, haciendo girar la máquina del crecimiento ilimitad0 y que a semejanza del asno que hace girar la noria, siguen, sin verlo, el camino de los que la cultura acabó por separar para siempre de lo que habría podido hacerles personas»
Sin paliativos. Nada más y nada menos.
P.S.: os recordamos que disponéis del extracto literal de la obra El Occidente Globalizado, aquí.

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19 de febrero de 2012

Mike Keefe: La evolución de la comunicación



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18 de febrero de 2012

Mike keefe: Avances en la "comunicación"


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17 de febrero de 2012

El Occidente Globalizado (V): la contradicción de Lipovetsky

La cultura-mundo de Lipovetsky, por último, es la Cultura de la deificación de la Técnica; junto con la ciencia, la tecnocracia de la eficacia ilimitada como filosofía suprema.
La cultura-mundo  funciona, por culpa de la supremacía de los mercados, como una máquina de desposesión democrática que priva al Estado de auténticos márgenes de maniobraEl ruido y la entrada en competencia de los grupos de presión al servicio del mundo empresarial sumen por doquier el funcionamiento de las democracias en el inmovilismo, la parálisis y la indiferencia. En nuestros países, a la vez que la democracia se exporta como el mejor de los sistemas posibles y se intenta instaurar en todas partes —independientemente de su tradición y su cultura—, el complejo mediático-consumista debilita la democracia originaria por culpa de la política espectáculo y del desinterés de los ciudadanos por la cosa pública.
Sin embargo, a pesar del retrato apabullantemente negativo que plantea, la visión de Lipovetsky es extremadamente optimista. Ese retrato no es para él sino el de un mundo que se prepara para una unidad final global en la que el hombre-individuo, precisamente por haber conquistado ese estatus, libre de toda esclavitud referencial superior a él, alcanzará la felicidad a través del bienestar proporcionado por el acceso a bienes de consumo cada vez más asequibles a partir de una tecnología cada vez más ajustada, eficaz y liberadora.
Y, sin embargo, concluye su apartado del debate afirmando que  necesitamos escapar de la inmediatez de lo superficial y espectacular, volver a las fuentes, recuperar el eje de larga duración de la profundidad del tiempo histórico, abrir horizontes, estimular pasiones fecundas, desarrollar una formación inicial que impulse a los individuos a vivir para algo más que para el consumo efímero, recuperar una cultura que construya al ser humano dándole reglas, fijándole objetivos y una jerarquía de valores
Es como si creyera que lo que está pasando es simplemente la manifestación necesaria de una crisis que, una vez superada, hará reencontrarse al hombre consigo mismo.
Puede que tenga razón, pero tal y como nosotros lo vemos, si su descripción del medioambiente es acertada, este océano de pantallas, superficialidad, tecnología y consumismo puede acabar conduciendo al hombre a un paraíso parecido al Mundo Feliz en el que la humanidad de cada individuo puede quedar definitivamente ahogada en el mar de placentera superficialidad predicha por Huxley.
Veremos en próximas entradas que dice Hervé Juvin.

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16 de febrero de 2012

El Occidente Globalizado (IV): cultura del consumo

La cultura-mundo de Lipovetsky es la cultura del consumismo hiperbólico: en todas partes, a todas horas, el ciudadano se ha convertido en consumidor o, incluso, en prosumidor que consume lo que él mismo produce. El consumo es el motor económico básico y es, a la vez, estímulo para la existencia y paliativo de la desdicha y la decepción bajo la  estimulación permanente de los deseos por parte de las técnicas del márquetin.
Cultura del consumo de las obras artísticas que no se contemplan sino que se engullen en el teleturismo. Los museos se han convertido en atracciónes arquitectónicas, museos-espectáculo, especie de parques temáticos para dar valor a las ciudades con su capacidad de atracción arquitectónica. El arte también es mercancía, el arte business en el que  el valor de una obra depende de su valor comercial, del marketing, del sensacionalismo de su difusión mediática.
Cultura de marcas: en todas partes y en todos los soportes, en los cinco continentes,  trabajando continuamente para construir y mantener su imagen, dirigidas a todas las edades y sectores, construyendo un bombardeo permanente de deseos y proyecciones simbólicas imaginarias.
Cultura-celebrities, cultura de estrellas, en la que la fama lo invade todo y en la que se consume la celebridad no sólo para seguir consumiendo, sino también para personalizar los objetos consumidos y ante la orfandad de otras más válidas disponer de personas de referencia, de modelos de identificación creados por el cine, la televisión y la publicidad.
Cultura de la moda, cultura de lo efímero, de la renovación permanente, de la vida de mosca en la que todo estética, información, valor…dura el instante de despertar el deseo, de conocer el dato, de sentir la sensación. Cultura para seducir consumidores, cultura como inversión, cultura de la apariencia.

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15 de febrero de 2012

El Occidente Globalizado (III): la cultura pantalla

En la cultura-mundo de Lipovetsky, la cultura del verbo ha cedido el paso al culto a la pantalla. Porque en la raíz de este cambio cultural, además de los elementos puramente económicos, están precisamente el Cine, primero, y la televisión, después, como responsables absolutos de ese cambio, del triunfo del hombre pantalla, de la sociedad multipantalla, del todo pantalla, de la pantalla global, de la conexión de todos hacia todos en la que, sin embargo, la era de la conexión generalizada trae aparejado un sentimiento paradójico de creciente soledad. El cine por  la instauración del lenguaje visual universal, la creación del star sistem, el predominio de lo emocional en la cultura de masas, su fuerte poder hipnótico y arreflexivo. La televisión por su penetración generalizada en los hogares, en el núcleo familiar; por su disponibilidad, por las ingentes cantidades de horas de su consumo.
Se vive en un flujo ininterrumpido de comunicación, información,  entretenimiento, y espectáculo creados por una industria del ocio hoy absolutamente hegemónica caracterizada por oligopolios (concentración en pocas manos), concebidos para el beneficio, conducidos con la lógica del marketing y la publicidad, la renovación constante de sus productos y la creación de éxitos de masas. Una superoferta de hedonismo, despilfarro, exceso, sobreabundancia, consumo, sobredosis publicitaria, televisiones, webs, información, cine, música, festivales, museos, eventos deportivos, espectáculos…

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14 de febrero de 2012

El Occidente Globalizado (II): la cultura-mundo de Lipovetsky

El artículo firmado por Lipovetsky se titula El reino de la hipercultura: cosmopolitismo y civilización occidental. Se podría haber titulado simplemente la cultura-mundo que es el concepto que se dedica a describir.
El medioambiente simbólico que respiramos hoy es, según Gilles Lipovetsky una nueva cultura, la cultura-mundo, que se caracteriza principalmente por un capitalismo cultural en el que lo económico se vuelve cultura y la cultura se vuelve mercancía.
Se trata de un mundo único o al menos que camina inexorablemente hacia esa unicidad, un mundo global en el que el espacio se ha encogido y el tiempo se ha acelerado.
Un mundo en el que la crisis de las instituciones referenciales como la Iglesia, las Ideologías, las Naciones, la Escuela, el Arte, las Clases Sociales… supone una destrucción efectiva de los sistemas simbólicos y un paso de la cultura entendida como sistema de referencias común para la personas que forman la sociedad a la libertad, pero también a la inseguridad identitaria de los individuos que han cambiado la posibilidad creadora de los ideales por el nihilismo de la cultura del éxito como motor vital.
Una cultura del bienestar, pero también de  la decepción, de la depresión, del suicidio, de la angustia de vivir, de la insatisfacción.
Una cultura desarraigada, una cultura del presente, de la desmemoria, del consumidor sin pasado aficionado a las emociones, en la que lo vemos todo, pero no entendemos casi nada. Una cultura que en vez de proporcionar sentido, desposee a los individuos de las claves para descodificar su universo privándoles de medios para comprender y comprenderse.
Un mundo en el que se ha producido una depreciación, una descalificación y una desaparición de lo espiritual, de lo trascendente en la cultura, sustituido por la diversión y el entretenimiento de la imagen, el cuerpo y el consumo.
¡Vaya tela!

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13 de febrero de 2012

El Occidente Globalizado (I): Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin

Una nueva lectura fundamental para la comprensión del mundo contemporáneo: «El Occidente Globalizado. Un debate sobre la cultura planetaria». Publicado de nuevo por Anagrama se trata de un interesante cruce de dos visiones ­la de Gilles Lipovetsky y la de Hervé Juvin— sobre el medioambiente simbólico en el que vivimos. Dos visiones sorprendentemente coincidentes y a la vez opuestas. Coincidentes porque la visión es la misma en la descripción —yo creo que lúcida— de sus rasgos básicos: una cultura-mundo global, capitalista; una cultura mercancía, hiperconsumista, basada en el predominio de la imagen sobre la palabra, de la emoción sobre el pensamiento; una cultura de marcas, de publicidad, de moda, de bienestar, de estímulos del deseo en la que las personas nos consumimos en nuestra condición de prosumidores, en medio de la inseguridad, la soledad individualista y una profunda crisis de identidad; una cultura sin referentes ideológicos, familiares, institucionales;  una cultura tecnificada y sobreinformada en la que los espacios comunes han desaparecido sustituidos por una red de burbujas permanentemente conectadas y a la vez incomunicadas entre sí; una cultura en la que el pasado y el futuro han quedado anulados por un presente continuo de sobreinformación y datos en el que sólo es posible la indiferencia política y la indolencia humana.
Opuestas porque mientras la visión de Lipovetsky es la de optimista que ve en todo ello un paso adelante en un proceso sin retorno hacia una humanidad única, más libre y democrática porque está constituida por individuos libres de la tutela de los grades referentes ideológicos y religiosos de la modernidad, la visión de Juvin, en cambio, es la del pesimismo de la denuncia de un amenazador rodillo cultural que todo lo uniformiza y lo convierte en un yermo en el que es imposible  la existencia del hombre como persona que sólo puede crecer y desarrollarse en la libre expresión de las creencias y de la verdad firmemente enraizadas en la diversidad cultural. 
Lipovetsky es ya viejo conocido en el blog. Además de las diez entradas que comentan dos de sus libros, ambos los hemos colgado ampliamente extractados en nuestra página Pensar los medios con sus respectivos nombres: La Pantalla Global y La Sociedad de la Decepción. A Hervé Juvin, no le conocíamos. Habrá que leerle.
En cualquier caso, son, en la misma línea que Los Bárbaros de Baricco, visiones fundamentales para intentar penetrar un poco más entre la niebla y el ruido de la información y las pantallas del medioambiente simbólico.
A lo largo de estos próximos días iremos destilando su contenido en las entradas del blog. Mientras tanto, si queréis acceder al amplio extracto que hemos hecho de él, lo tenéis también aquí junto con los anteriormente citados.

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12 de febrero de 2012

Retrotecnología






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11 de febrero de 2012

Nada como un buen apoyo tecnológico para una buena decisión



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10 de febrero de 2012

Asamblea General de ICMedia en Zaragoza

     
Ayer faltamos a nuestra cita diaria. Y es que estamos ocupados porque somos anfitriones de la Asamblea General de ICMedia. Mañana recibiremos aquí en Zaragoza a nuestros colegas de las Asociaciones de Usuarios de los Medios: ATEA-AndalucíaAteleus-País Vasco,  ATR-AndalucíaATR Madrid, Cantabria, Castilla-León, SUMMA de Navarra, TAC de Cataluña, VERMAS de Valencia, la Junta Directiva de ICMedia y por supuesto nosotros ASUME Aragóny pondremos en común objetivos y estrategias para la mejora del Medioambiente Simbólico en la que estamos empeñados.
Aparte de la Asamblea propiamente dicha, hemos preparado una jornada de trabajo en la que están previstas las intervenciones de Antonio Gallo que nos hablará de La Utilización de las Redes Sociales y de Juan Luis Saldaña que nos sorprenderá con sus Armas de Seducción Masiva en torno a las estrategias de comunicación de ese mensaje de mejora tan importante, pero a la vez tan complejo que los Usuarios de los Medios queremos hacer llegar a la sociedad.
Desde las 10'30 de la mañana hasta las 17'30 de la tarde estáis todos invitados: Centro Joaquín Roncal, c/ San Braulio 7-9, Zaragoza.
Ya os contaremos como ha ido.

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8 de febrero de 2012

¡Uy, qué frío!

Fotografía tomada de  blogespierre.com : Zaragoza 2005
Es interesante reflexionar sobre el mensaje, el mensajero y el destinatario a propósito de la información que del tiempo se nos está dando estos días a través de las pantallas. Y es que el medioambiente simbólico está estos días congelado. Por supuesto a muchos menos grados de los que se pueden medir en el medio ambiente atmosférico.
Como dice Arcadi Espada, los hechos son los hechos y el hecho aquí es que hace frío. Pero al periodismo contemporáneo sobre todo el televisivo, que es como decir, el periodismo contemporáneo, ya que la televisión sigue marcando el paso a todos los demás medios los hechos le suelen importar un comino. Para el periodismo contemporáneo los hechos son sólo la anécdota. El núcleo duro de la noticia es la propia narración de la noticia.  
De este modo la realidad del frío, al ser narrada, se convierte en una realidad simbólica que realmente congela el imaginario colectivo. Y lo que antes llamábamos invierno se convierte en ola siberiana, alerta amarilla,  tempestad, cientos de muertos a causa del temporal, imágenes de nieve, cadenas, sensaciones térmicas, heladas, bajo ceros, consejos para el viaje del tipo prepárese para lo peor, consumos desaforados de energía… Lo que antes llamábamos invierno, ahora se llama noticia, es decir, espectáculo, cataclismo.
Y el receptor, el usuario de los medios, se congela frente a las pantallas y antes de salir de casa se ha puesto ya cinco capas  y cuando sale, como su sensación térmica está muy por debajo de la real, quizá piensa que se ha equivocado al elegir ponerse los marianos y la camiseta térmica y el polar y la ropa de esquí para ir a trabajar por la mañana, y le da un poco de rabia descubrir en el portal que no tiene  que coger la pala para poder despejar de nieve la puerta del garaje y tener que conformarse con el frío invernal, con eso nada más, frío de invierno. Sin embargo, y esto también es curioso, no crean que  vuelve del todo a la realidad del simple frío, sino que obediente al grito permanente de los telediarios, cuando se encuentra con otro usuario como él pues comenta el muchísimo frío que hace, como si estuvieran los dos rodeados virtualmente de dos metros de nieve y no pudieran hablar por la ventisca.
Ahora toca sentir miedo  por el frío siberiano y desaparece del imaginario colectivo el miedo al calentamiento global. Habrá que esperar a la canícula de agosto para volver a sentir ese estremecimiento de temor ante la realidad horrible y amenazadora del verano, con su bochorno, con la gente bañándose en las fuentes de las ciudades, con las muertes por deshidratación, con la pertinaz sequía y los pantanos vacíos y el deshielo paulatino del casquete polar, las teorías del CO2 antropogénico, el consumo desaforado de energía por el uso del aire acondicionado
Ahora no toca. Ahora toca otro miedo.

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7 de febrero de 2012

Periodistas con fronteras

Informarse en la supuesta era de la información es un trabajo duro. La información profesional en el mundo llamado libre está sometida a tal número de presiones ideológicas, económicas, sociales y laborales que hay que contrastar la información supuestamente contrastada y seleccionar muy bien aquellos profesionales de los que uno decide fiarse y someterlos a controles periódicos. No digamos nada de la información no profesional y no contrastada de Internet a través de webs y blogueros variados…. No, no es fácil informarse. Cuando los periodistas hablan hay que desconfiar de lo que dicen, pero si, encima, hablan de sí mismos, todavía es peor. Por eso no soy yo de los que admiten de primera instancia las informaciones de organizaciones no gubernamentales, pero gremiales y/o ideológicas como Amnistía Internacional o, como en este caso que hoy traigo aquí, Reporteros sin Fronteras.
No obstante, sí es útil echar un vistazo a su informe anual que nos puede dar un panorama general de cómo está la libertad de información en ese supuesto mundo global y digitalizado, pero en el que, como es obvio y vamos a ver ahora mismo, no todo el monte es orégano. Solamente hay que ver el color dominante en el mapa de la imagen que encabeza el post y en el que el blanco señalaría aquellas zonas del mundo en las que todo va fetén.
Un segundo dato, el censo concreto de personas con nombres y apellidos que han sufrido o sufren persecución a causa de su profesión:
66 Periodistas muertos (16% más que en 2010), 1.044 Periodistas detenidos, 1.959 Periodistas agredidos o amenazados, 499 Medios de comunicación censurados, 71 Periodistas secuestrados, 73 Periodistas que huyeron de su país, 5 Internautas asesinados, 199 Blogueros e internautas detenidos, 62 Blogueros e internautas agredidos, 68 Países afectados por alguna forma de censura de la Red.
Más datos: Eritrea, Turkmenistán, Azerbaiyán, y Corea del Norte son dictaduras absolutas donde no existe ninguna libertad pública. Siria, Irán y China, se hallan en medio de una loca espiral de terror. En Bahrein, Vietnam, Bielorrusia y Uganda la opresión también experimentó un endurecimiento. México y Honduras no dejan entrever posibilidades de mejora. En Libia, Yemen y Egipto la cuestión de la prensa sigue estando en suspenso tras las revueltas contra sus dictadores.,. Turquía, ha dado un gran paso hacia atrás. Pakistán es, por segundo año consecutivo, el país más mortal para los periodistas. En Somalia, en guerra durante veinte años, no hay indicios de que vaya a salir de una situación en la que los profesionales están pagando un alto precio.
Por último, En la clasificación mundial de libertad de prensa que elabora la ONG hay 179 países, Finlandia tiene la mejor puntuación, España está en el puesto 39 y el último es Eritrea. Al menos 100 países se puede decir que plantean problemas muy serios de represión informativa,  son 78  los que mejoran su situación respecto al informe del año anterior empeorando todos los demás.

Como dicen en la cabecera de la ONG, «Si no lo contamos, no existe». Hay muchos que no lo pueden contar porque no les dejan o porque han sido asesinados. A pesar de las reservas expresadas más arriba, sirva esta entrada como homenaje a los profesionales que se siguen jugando el tipo para hacernos saber lo que pasa en algunas partes del mundo y, sobre todo, a aquellos que ya han dado la vida o están ahora mismo en la cárcel por esa misma razón.

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6 de febrero de 2012

Neuromarketing

«En la actualidad el marketing está sufriendo. Miles de millones, cientos de miles de millones de dólares, se están gastando en todas partes en marketing. La economía está en recesión de modo que cada dólar que se gaste debe producir resultados óptimos. El neuromarketing hace que cada dólar gastado resulte extremadamente eficiente en términos de marketing»
Es una de las frases que encabezan la introducción del documental «Neuromarketing. Seducir al consumidor» que emitió la 2 de TVE en la Noche Temática hace unos meses y que tenéis más abajo.
¿Qué es el neuromárketing?: la utilización de  las técnicas que la neurociencia utiliza para conocer el funcionamiento cerebral aplicándolas a estudiar las reacciones de nuestro cerebro ante determinados estímulos publicitarios. Se trata, en definitiva,  de poder medir nuestras reacciones inconscientes ante determinados estímulos para después influir en nuestras decisiones de compra.
La mayoría de esas técnicas son técnicas médicas exploratorias del cerebro como  la Encefalografía(EEG), la Resonancia Mágnetica Funcional(fMRI), la Magnetoencefalografía(MEG) o la Tomografía de Emisión de Positrones (PET)… Y otras no son exactamente neurocientíficas, pero también se utilizan para medir respuestas fisiológicas de los sujetos ante determinados estímulos como el Seguimiento ocular (Eye Tracking), la  Respuesta galvánica de la piel, la Electromiografía (EMG) o el Ritmo cardíaco.
La publicidad subliminal está prohibida legalmente porque se supone que influye sobre aquellas zonas subconscientes que el usuario no puede controlar. Yo siempre he defendido que toda la publicidad visual dirigida a las emociones es decir, toda— es desde ese mismo punto de vista subliminal. Entonces, ¿es ético estudiar las reacciones inconscientes de los usuarios para luego adoptar estrategias de venta que influyan en esas reacciones? ¿Es legal? ¿Debería no serlo?
Ayer veíamos al pobre consumidor de Quino, seducido por la realidad publicitaria. No sé si el marketing está sufriendo. El consumidor, desde luego sí. Por eso, aparte de fortalecer nuestra racionalidad que nos hace libres, ¿no sería sensato plantearse científica y políticamente algunas cuestiones en defensa de los usuarios?

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5 de febrero de 2012

Quino: Publicidad vs realidad



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4 de febrero de 2012

Sempé: ¡ya ando!

¡Cuántas cosas nos hemos perdido por ver tantas cosas!

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3 de febrero de 2012

Mi móvil es un Nokia como el de la imagen que encabeza el post. No recuerdo los años que tiene. ¿Diez? Tan viejo que ignoro hasta el nombre del modelo. Tan viejo que pertenece a esa generación primera de aparatos que todavía salían de la fábrica finlandesa sin haber programado su obsolescencia y  a pesar de golpes, roces, uso continuado, desgaste de la pintura no parece que vaya a morirse de un momento a otro. Sin duda la lógica del mercado marca que es un aparato completamente desfasado y por tanto debe ser renovado. La publicidad y el entorno muy marcado por la publicidad hace años que me muestra nuevos aparatos con nuevas “utilidades”, formas y colores.
En una época en la que el desarrollo tecnológico va a la velocidad de la luz todo queda rápidamente envejecido. ¿Pero qué es lo que envejece un objeto electrónico, la industria y su capacidad de renovación o el usuario?
Es evidente que las empresas tecnológicas programan, no sólo la obsolescencia de sus aparatos como el resto de la industria, sino que en este sector más que en otros, se planifica muy bien la estrategia del lanzamiento de novedades en función de la saturación del mercado.
Sin embargo, como en todo lo relativo al consumo, la piedra siempre estará en el tejado de los usuarios. En este artículo de  David Bretos en La Vanguardia se pone el dedo en la llaga al decir que un aparato puede quedar obsoleto para los fabricantes, pero si su propietario no necesita hacer más del 20% de lo que le permite hacer ese dispositivo, no debería existir obsolescencia alguna para él.
Por eso, entre los usuarios, están los fashion-victims que hacen cola en las tiendas para adquirir lo último de cualquier cosa la necesiten o no y que no son sino eso: víctimas de la moda y la publicidad. En la otra punta están los que buscan una herramienta adecuada a sus necesidades que pueden ser las que ofrece la última tecnología y están los que se crean necesidades  que no son tales a la medida de las que la tecnología les ofrece como deslumbrante novedad.  
En esta cultura de la moda, de la novedad, de la vida de mosca para todo lo mismo da que sea información, objetos, relaciones… la obsolescencia tecnológica viene sobre todo determinada por la percepción y el dominio de los usuarios sobre la técnica o, al contrario, por el dominio de la tecnología y el márquetin sobre los que la utilizamos.
Como en todo, de nuevo, equilibrio y dominio: ni el viejo Nokia, como yo; ni el último juguete vacío de sentido.

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2 de febrero de 2012

Electropolución

Esta vez no hablamos del medioambiente simbólico, sino del puramente físico. Parece que a la pérdida de tiempo de tiempo y energía,  a la contaminación simbólica de contravalores, a la metamorfosis de nuestros hábitos cerebrales, se añade ahora el peligro físico ¡qué  miedo! en el uso continuado y excesivo de algunas tecnologías electromagnéticas.
Os cuento la noticia que da un suelto que aparece en un semanario XL Semanal firmado por E.F. y que no logro enlazar, pero que dice en síntesis más o menos lo siguiente:
Nadie, por ahora, se atreve a decir que las radiaciones electromagnéticas (las del móvil, las del Wi-Fi…) sean nocivas, pero nadie tampoco se atreve a decir lo contrario. Por lo pronto la OMS ya admite la posible correlación entre los móviles y algunos cánceres.
Algunos testimonios autorizados:
María Jesús Azanza, catedrática de Biología celular: «En Europa ya empiezan a retirarse las redes Wi-Fi de las escuelas reemplazándose por el cable»
Ceferino Maestu, director del Laboratorio de Bioelectromagnetismo de la Politécnica de Madrid: «El cerebro de los niños está en formación y los campos electromagnéticos pueden afectar su desarrollo».
Ramón Villaamil, director de canalbienestar.com: «A través de la piel entran en el cuerpo nutrientes, como el aire, y tóxicos como la electropolución. El cuerpo tiene una capacidad limitada de eliminar tóxicos. Pasado ese límite, dañan el organismo. No se sabe con certeza cuál es ese límite, pero sabiendo que lo hay ¿no deberíamos evitarlos?»
Y algunos hechos:
Francia ha prohibido los anuncios de móviles dirigidos a menores.
En España hay una fundación que promueve el movimiento Escuela sin Wi-Fi.
Es lo que hay. Por ahora.

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