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31 de diciembre de 2011

Quino: Pena de telediario


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30 de diciembre de 2011

On/Off

scenicreflections.com
En  Tiempo limpio hablábamos de la posibilidad de vivir desconectados para poder profundizar en la conexión con los demás. Aquel magnífico vídeo  que incluía la entrada lo expresaba muy bien.
P. Corredor en el semanal Mujer Hoy llena su sección «Vivir en positivo» de esta semana con cinco consejos con los que atenuar la omnipresencia de las pantallas en nuestra vida cotidiana. La titula «Cómo dejar de vivir en modo “ON”» y en la entradilla, nos dice: «Descubre las ventajas de aprender a apagar las pantallas que nos conectan, pero que a veces nos aíslan del mundo». En el lenguaje más «in» que «on» de este tipo de magazines, los formula así:
1. Malas ondas: evita dormir con el teléfono móvil en la mesilla, no te conectes demasiado tiempo a Internet antes de dormir. La OMS previene contra las ondas electromagnéticas de estas máquinas. Y, además puede que incluso duermas.
2. Hazte un horario: entra en Internet sólo a determinadas horas y después de haber terminado tus obligaciones. Buen consejo para todas las edades: navega después de trabajar porque si te engañas navegando mientras trabajas, naufragarás. Así son las cosas.
3. Pon un filtro: no respondas a todo ni a todo. Tanto en el correo como en las llamadas, no hace falta responder a todo. Puedes eliminar las respuestas a todo aquel contacto que no sirve para nada. Te sorprenderás de la cantidad de residuos inútiles que recibes.
4. Pacta: contigo mismo para limitar tu tiempo de ordenador o móvil, sobre todo en fin de semana. Más vale que sea un pacto de sangre porque no es fácil decirle que no a medias a la tecnología. Como con el tabaco, convivir con un sí pero no no está al alcance de cualquiera.
5. Sé vintage: que es la horterada con la que se denomina a volver a lo antiguo: leer en papel, escribir cartas, hojear el periódico son actividades que de vez en cuando, según el autor, te proporcionan unas sensaciones deliciosas de slow life.
Dentro de poco, algún listillo ofertará  “Turismo Off” en casas rurales que se anunciarán con algo así como  “Vuelva usted a sentir la sensación de ser humano: sin cobertura, sin Wi-fi, con auténticos periódicos de papel en el desayuno, novelas en el salón y papel de cartas en la cómoda de cada habitación”. 

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29 de diciembre de 2011

Punset : la ciencia como consumo, yII

Punset caracterizado de Darwin (Imagen: Rosa Muñoz/ EL MUNDO)
Más adelante nos introduce en los cambios cotidianos que están produciendo las redes y lo hace con la frialdad del zoológo observando los cambios que se originan en el hormiguero con la introducción de un cuerpo extraño: «Los sociólogos —dice— hablan ya de la “desaparición del cuerpo”, en el sentido de que la huida de la realidad se concretará todavía más en una mayor ausencia de la vida presencial y un contacto casi exclusivo recurriendo a las redes sociales. […] se habrá aumentado la transparencia. Seremos más transparentes a los demás, pero, al mismo tiempo, el mundo será también más opaco e incomprensible para el individuo. Desapareció para siempre la privacidad a la que estábamos acostumbrados y poco a poco, tendremos que ir habituándonos a formar parte de muchas más comunidades ajenas y desconocidas».
Es bastante impresionante lo que dice y muy expresivo. En cualquier caso, un futurible que puede producir algo de inquietud: porque la “desaparición del cuerpo” va acompañada de una cierta desaparición del yo; porque la transparencia a la que se refiere es la que convierte a la casa y a la familia en objetos de cristal, hacia fuera, pero, sobre todo, y lo que es peor, también hacia dentro;   y porque la opacidad paralela que se produce en la comprensión del mundo no es como para tirar cohetes. No sé cómo se quedaría la lectora, pero a Punset optimista con lo supuestamente irremediableno le preocupa en absoluto. Está entusiasmado. En el mismo número del Semanal se le hace una entrevista en la que entre otras cosas dice:
«… las relaciones que se están produciendo entre gente de los dos hemisferios inmersos en los mundos digitales. ¡Eso está generando un excedente cognitivo exorbitante! […] Quien intercambia conocimientos, chismorreos, genes, información… con otras personas va a salir ganando por fuerza…».. La verdad es que yo sigo viendo a los dos hemisferios todavía separados por un abismo que Internet, con su limitada extensión al primer mundo, no ha conseguido todavía romper. Eso sí que es brecha digital y no la que separa a padres e hijos en occidente. Y en cuanto al excedente cognitivo por ahora lo que se está produciendo es una licuefacción del conocimiento general y un crecimiento exponencial del llamado pensamiento débil… porque no es lo mismo intercambiar genes, conocimientos e información que chismorreos y creo que es esto último lo que, por ahora domina en las redes sociales.
Pero es que,  cuando la periodista le objeta que eso será así si lo que se intercambia es información, pero que si lo que se maneja es desinformación la cosa no está tan clara y que, además está la pérdida de intimidad., Punset la corta y exclama: «¿Perdida de inti…qué? [ríe]. ¡Eso no es relevante! Es cierto que estamos ante una realidad nueva y que se están generando entramados emocionales desconocidos hasta ahora. La intimidad ya no es lo que era. Pero lo fundamental es que las interacciones sociales han provocado un nivel de creatividad como no había ocurrido en miles de años». . Es bonito ¿no? Cierto que la creatividad es uno de los aspectos claves del intercambio en red y de las nuevas tecnologías, pero... ¿sacrificarlo todo a ella? ¿Nada más importa?
Quizá lo que nos pasa a algunos que, como yo, no somos tan optimistas, es que como suele aconsejar Punset, no hemos desaprendido lo suficiente. Pero estamos en ello.

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28 de diciembre de 2011

Punset: la ciencia como consumo, I

Caricatura: Kikelin
El consumo todo lo devalúa. También la ciencia. Eduardo Punset es un profesional de esa devaluación. Quizá por lo que todo consumo produce, o sea, el beneficio. Quizá por la trivialización que genera en todo lo que toca la pequeña pantalla. En cualquier caso, Punset, como todo lo que hoy es dado a conocer por la maquinaria mediática audiovisual, ya no es un hombre con una biografía. Es una marca. Y como toda marca, no escribe, no comunica, sino que produce. Sus libros, sus artículos, las entrevistas  que concede, su propio programa Redes, su colaboración mensual con Buenafuente, su productora audiovisual, Smartplanet, son su merchandising. A la vez que su imagen  ha ido engordando, su mensaje ha ido perdiendo densidad. Ambos, imagen y mensaje son populares.
Para muchos Punset es marca de garantía científica, de divulgación seria de contenidos complejos. Pero marca y ciencia difícilmente se pueden dar la mano. Si divulgar es facilitar el lenguaje de la ciencia  para acercarla a la mayoría,  Punset no divulga ciencia, sino que extiende por el medioambiente simbólico su propia ideología disfrazada de lenguaje científico. Frases como «el alma está en el cerebro», «Dios es cada vez más pequeño, la ciencia, cada vez más grande», «ninguna de tus neuronas sabe quién eres…ni le importa», o la tópica «yo he aprendido más de los animales que de los hombres»… destilan un cientifismo fisicista tan barato que mira a la humanidad y su exposición a los fenómenos tecnológicos y sociales como si estuviera examinando un zoo, y desde su atalaya mediática esparce a los cuatro vientos su ideología disfrazada de ciencia con su imagen de viejo y sabio Einstein moderno. Esa condición de marca mediática e ideológica es lo que me ha animado  a dedicarle un par de entradas. Eso y un par de textos suyos en los que aborda de refilón las nuevas tecnologías.
Uno de ellos es su  columna Excusas para no pensar en el XLSemanal del 30 de octubre, en la que contesta a una lectora sobre cómo será la vida cotidiana del futuro.
«Las cosas de ahora son más visibles que antaño», dice.  Hay que suponer que se refiere al predominio de la imagen en la cultura contemporánea.  No lo aclara, pero luego lo apuntala con esta anécdota personal «Acabo de ver un vídeo de un niño de ocho meses que ha aprendido a pulsar su índice para ver pasar un dibujo tras otro en el iPad; el mismo niño tiraba literalmente al vacío una revista después d haber apretado inútilmente con el índice la página elegida para que le salieran otras.»  Es un vídeo muy visitado en Youtube en el que los optimistas integrados en el mundo digital han puesto muchas esperanzas: “¡fijaos, un bebé y ya sabe poner un dedo en una pantalla mientras que pasar las hojas de una revista le es mucho más costoso… ¡qué revolución!” A Punset también le parece muy significativo. Si lo hubiera hecho un chimpancé seguro que ya se lo están enseñando  aún le gustaría más y constituiría una prueba de la enorme proximidad de esta especia a la humana. Efectivamente, hoy las cosas son más visibles, es decir, sólo son visibles y, por eso, gran parte de lo invisible ha dejado de verse.
Mañana, más, que no quiero aburriros.

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27 de diciembre de 2011

Hoy en el telediario nos hablan de un calendario

A Edurne Uriarte, le sorprende que los telediarios se hayan abierto este año con las chicas Pirelli. Y un poco le cabrea. «Ellos comandando el mundo. Ellas luciendo como objetos eróticos. Cada uno a lo suyo, en ese resumen de la vida que son las noticias».
Tras argumentar su queja advirtiendo ¡por supuesto! que el debate no es moral, sino feminista, reduce todo el asunto a que el mundo sería mejor si los que se desnudaran y fueran noticia fueran hombres.
Primero no diría yo tanto que los telediarios sean resúmenes de la vida. Más bien son resúmenes del medioambiente simbólico que preside nuestras vidas que no sólo no es lo mismo, sino que es muy distinto: casi siempre ambos mundos son líneas paralelas que nunca se juntan, o sólo lo hacen en los ojos y en las mentes de los sufridos telespectadores que, por un lado viven y, por otro, ven vivir.
Segundo, no entiendo la sorpresa. En la tele, en el medioambiente simbólico, en la publicidad, en las azafatas de los concursos, en el casting de las tramas de las series, en la verborrea del corazón, en las pasarelas de moda…, la mujer sigue siendo de manera abrumadoramente mayoritaria un florero, un icono corporal, un busto decorativo, un envoltorio, un reclamo…un objeto. Por eso no hace falta que llegue el calendario Pirelli.  Si lo que le sorprende es que para un telediario, eso sea noticia, es que no sabe lo que es un telediario: un espectáculo audiovisual que tiene como excusa la noticia y que atiende, sobre todo a lo que se ve lo mismo da que sea una paliza en un metro o una persecución policial en Los Angeles. Y lo que no es discutible es que si algo tienen las chicas del calendario es que  se dejan ver. Hace mucho que la pequeña pantalla podría colgarse en cualquier taller mecánico, produciendo el mismo efecto que los almanaques que suelen adornarlos.
Tercero, me encanta que le enfade, pero no comparto su punto de vista ético: el debate moral no es escandalizarse porque alguien esté desnudo, sino escandalizarse porque a las personas se las trate como objetos. Y, por eso, es absurdo que la solución a la rebaja de la dignidad de las mujeres consista en rebajar la dignidad de los hombres convirtiéndoles también en objetos: así seríamos todos igual… de indignos. Es como si para abolir la esclavitud de los negros hubiéramos hecho esclavos a los blancos. Es la igualdad por abajo que no iguala, sino que degrada.
Para finalizar os dejo un «making off» del calendario de marras con el fotógrafo y alguna modelo teorizando al respecto. No merece la pena lo que dicen, pero los making off, aunque sean prefabricados, al enseñarnos la trastienda, nos ofrecen otro punto de vista más crítico y objetivo que nos desvela –aquí sería más propio emplear el término desnuda- el trucaje del resultado final.

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25 de diciembre de 2011

Un millón de amigos


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24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

asociación de usuarios de los medios de aragón
Os desea Feliz Navidad
video


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23 de diciembre de 2011

Brand bullying


Una de las paradojas más repetidas en este blog es la de advertir que el consumo consume. 
Leo un breve suelto en Aceprensa titulado con la misma paradoja en torno al desasosiego y la inquietud que se genera en muchos chavales al temer «ser rechazados por el grupo  si no visten ciertas marcas o no tienen el último móvil». Es el acoso de marca o brand bullying.
Ya hemos comentado aquí ese sutil –por desapercibido, por inconsciente- mecanismo por el que la publicidad, el marketing y en general la sociedad de consumo primero deben suscitar insatisfacción y vacío en las personas para que busquen eliminarla, y llenarlo después con la adquisición de cosas y de este modo el consumo se convierta no en una práctica de comprar lo que se necesita, sino en una necesidad en sí misma.
El artículo glosa una estudio llevado a cabo por Unicef sobre la vida familiar en Inglaterra en el que «se hace una radiografía de unos padres que sucumben a las demandas de tecnología, ropa o zapatillas deportivas» de marca para proteger a sus hijos de la exclusión del grupo. Es el argumento del “todos los hacen, todos lo llevan, todos lo tienen... yo no quiero ser distinto a todos luego yo lo hago, lo llevo, lo tengo”. En las charlas a los padres sobre televisión siempre acababa saliendo el miedo a que si no le dejaban ver las series o los programas que “todos veían” su hijo sería el raro del patio.
Pero si no se afronta la diferencia, si no se aprende a vivir singularmente en la pluralidad, el argumento educativo se convierte en una esclavitud. «La necesidad de consumir se debe muchas veces a un déficit afectivo que tiene su causa en la necesidad de consumir».
Se trabaja mucho y los dos; se está menos; se compensa la culpabilidad del no estar con cosas, con consumo; se trabaja aún más para poder conseguirlas… etc.
Dicen Pilar Guembe y Carlos Goñi, autores del artículo, que el error de muchos padres es que atienden los deseos y caprichos de sus hijos antes que sus necesidades verdaderas. Y sugieren predicar con el ejemplo salirse de la rueda consumista, evitar convertir la excursión del fin de semana en una visita a la gran superficie, evitar hablar todo el rato de las cosas que nos gustaría tener o de las que tienen  los demás, evitar  en lo posible la exposición permanente y excesivo a la publicidad audiovisual que es en sí mismo ya una forma de consumo.
«Cariño, sentido del humor, ganas de hacer bien las cosas, exigencia, alegría…» en vez de marcas. Y el brand bullying será completamente inocuo.

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21 de diciembre de 2011

Generaciones digitales en Generaciones Interactivas

Rescato para hoy de entre mis papeles, unas breves notas que tomé en una conferencia que Geneaciones Interactivas dio un la Universidad de San Jorge el curso pasado:
Es significativo el hecho de que en un hogar donde haya niños, aumente la penetración de las tecnologías. Ya lo hemos explicado aquí. Para muchos padres la tecnología está cargada del valor publicitario de lo nuevo, lo sofisticado, lo moderno, lo educativo, … del que no quieren privar a sus vástagos. Son como las actividades extraescolares: tienen que hacer inglés, danza, esgrima, baloncesto y, por supuesto, deben ser buenos nativos digitales cuanto antes mejor. Podríamos enunciarlo de un modo aún más negativo simplemente diciendo que en aquellos hogares en los que disminuye la presencia paterna, aumenta igualmente la presencia tecnológica.
Dormitorios multimedia NO, GRACIAS: habría que distribuir pegatinas en los cumpleaños y en las primeras comuniones, para que no atiborren a los niños de pantallas de monoconsumo desde su más tierna infancia.
Devaluación de la amistad: 528 amigos son muchos amigos.
Pérdida del pudor y del valor  y sentido de la intimidad: el anonimato y la soledad reales les dan la sensación de intimidad, cuando lo cierto es que están desnudándose en la calle virtual que no es la calle física, pero es tan real como ella.
Cotilleo: no es la excepción, sino la regla. Estar en la red es, sobre todo, cotillear, mirar por el ojo de la cerradura…
Irresponsabilidad: la virtualidad antes citada les da la sensación de impunidad, de que no son responsables de lo que dicen o hacen como lo serían en la vida real.
Espacio libre de pantallas: otra bonita pegatina imposible para colocar en los hogares que quieran vivir desconectados para conectarse entre sí. O quizá reservar dentro de casa algunos cuartos en los que poder estar a solas los unos con los otros sin la compañía permanente de los demás; o simplemente a solas con uno mismo, sin el constante feed back social de la red.
Miopía audiovisual: los jóvenes ven la red por el pequeño agujero del ocio perdiéndose el 95% de su potencial informativo-pedagógico. Absolutamente cierto: en mi experiencia cotidiana en Secundaria, el 90% de los nativos que pueblan las aulas, no saben manejar WORD. Sólo teclear compulsivamente en el chat o colgar fotografías en su red social. Los nativos audiovisuales son paradójicamente analfabetos digitales.
Pantalla triste: me encantó esta denominación poética del conferenciante al referirse a cómo ven el reloj las nuevas generaciones digitalizadas. ¡Una pantalla únicamente capaz de medir el tiempo…!  No usan reloj. El tiempo está en el móvil. O mejor dicho, no está, ni ha venido, ni se le espera: no tienen el tiempo en todas partes, sino que no lo tienen en ninguna. Están fuera del tiempo, viven en otro tiempo. No quedan a una hora en un lugar  porque siempre están en el lugar de la cita: la red –nos llamamos por el móvil-… El tiempo y el espacio es un continuo con las interrupciones inevitables del colegio, la comida y alguna que otra necesidad fisiológica urgente.

PS.: Enrique Dans escribe hoy en su blog y de nuevo, sobre el tema de copyright  con Lucía Etxebarría y sus declaraciones de fondo. Muy interesante el post y los enlaces. 

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20 de diciembre de 2011

Popurrí

La campaña de los consumidores a través de Internet, iniciada por Pablo Herreros en su blog, contra la financiación publicitaria del programa La Noria de T5  ha dado sus frutos y la retirada de anunciantes ha sido casi total. No hay más que ver cuál es la publicidad que ahora lo sostiene. Y ha dado sus frutos en varios sentidos: primero el apoyo recibido a la iniciativa casi personal que es signo de que hay mucha gente harta. Segundo que las audiencias de este y otros programas parecidos se ha estancado y parece incluso que desciende. Y tercero que los propios rectores de la cadena y del programa han visto las orejas al lobo y el tono del programita en cuestión está cambiando. No hay mejor manera de utilizar la red que para juntar voces y expresar sensibilidades.
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El otro día en el viaje que os conté que hice a Madrid, se me quedó el móvil sin batería y fui carne de eso que se ha dado en llamar la nueva memoria de Google. El fácil acceso a la información hace que de manera más o menos consciente renunciemos a guardarla en nuestra memoria. Economizamos y nos limitamos a recordar no la información, sino dónde la hemos almacenado. Hasta que falla el almacén. Me sentí completamente estúpido e indefenso: sólo recordaba el teléfono fijo de mi casa en la que ese día no había nadie para responder. No hubo forma de poder comunicar con mi hijo que estaba también ese día en Madrid. Es la otra cara de ese gran servicio que nos hace la red: cuanto más listo es el ordenador más tonto se vuelve el usuario. Y, como decíamos el otro día, caminamos a un mundo en el que la dependencia tecnológica no va a hacer más que aumentar. ¡Qué fragilidad!
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Siempre hemos dicho que en el medioambiente audiovisual el mensaje ideológico o político no está en los informativos, sino en la ficción. Es ahí donde el espectador se entrega sin los filtros que pondría en marcha si estuviera frente a un noticiario, una tertulia política o una comunicación directa de ideas.  En las historias y sus personajes, los guionistas dibujan un mundo consciente o inconscientemente ideológico. No es en el telediario, sino en las series donde la televisión hace su verdadero papel de educadora no reglada.  Hace unos meses el periodista conservador norteamericano Ben Saphiro, ha publicado un libro titulado «Primetime Propaganda», en el que analiza la, según él, muy consciente tarea de los guionistas de las series de éxito para educar al público estadounidense en los valores de la izquierda. No está publicado aquí,  pero hay algunas reseñas en la red: aquí, aquí, aquí o aquí.

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19 de diciembre de 2011

Tres documentales sobre el consumo

Tres magníficos documentales de la 2 de RTVE en la Noche temática, que giran alrededor del tema del consumo emitidos las tres últimas semanas. El primero de ellos «El comercio justo ¿a cualquier precio?», un documental francés del año 2009 dirigido por Hubert Dubois y producido por Cineteve. En 52 aborda el tema del comercio justo que comenzó como una iniciativa minoritaria en los años 80 y hoy se ha extendido por las grandes superficies introduciéndose en la maquinaria del consumo. ¿Cómo funciona? ¿Realmente es una ayuda para los agricultores pobres o un simple esnobismo para consumidores concienciados?
El segundo es «¿Qué compraría Jesucristo» un iconoclasta análisis del consumismo navideño realizado  por Ron VanAlkemade en EEUU en el año 2007. En él se analiza el consumo navideño a partir de la figura del pintoresco Reverendo Billy, un activista que llegó a Nueva York y encontró que la ciudad era un gran centro comercial levantado para el consumo. Fundó la Iglesia Paremos el Consumismo y desde entonces recorre las grandes superficies para predicar el anticonsumismo.
Por último, «Preparando la Navidad» hace un análisis de cómo es el negocio navideño viajando por varias partes del mundo, desde las fábricas de juguetes de China a las granjas de pavos de Malasia hasta los consumidores europeos y americanos.



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18 de diciembre de 2011

Nativos digitales II: un viejo archivo



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17 de diciembre de 2011

Nativos digitales


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16 de diciembre de 2011

El Internet de las cosas

Todo ser humano, dice la Wikipedia, está rodeado de 1.000 a 5.000 objetos cotidianos. Imaginemos por un momento que cada uno de ellos, desde los zapatos hasta las llaves o el yogur, viene equipado de fábrica con un sensor que permite identificarlo, saber dónde está y conectarse  con otros objetos igualmente  sensorizados a través de Internet.
Esto es lo que propone el todavía proyecto denominado el Internet de las Cosas. Ana Laura, en su blog Erisada nos ofrece la infografía que encabeza la entrada realizada por  Cisco que pone algunos ejemplos ilustrativos y da algunos datos: os la traduzco aquí y si queréis verla mas grande pinchad en la imagen.
«Durante 2008, el número de cosas conectadas a Internet sobrepasa ya el número de habitantes de la tierra.  No son sólo smartphones o tabletas, sino que hay de todo.
Por ejemplo, una granja alemana tiene conectado a su ganado con sensores sin cable. Cuando una está enferma o preñada, el sensor envía un mensaje al granjero. Cada vaca transmite 200 megabytes de datos por año.
Podemos monitorizarnos a nosotros mismos de este mismo modo. Corventis fabrica monitores cardiacos sin cable que los médicos pueden controlar para medir los riesgos de sus pacientes.
Y este es sólo el principio nos dice. Las cosas están empezando a hablar unas con otras y a desarrollar su propia inteligencia. Imagina un escenario donde ocurran los siguientes sucesos y todos estén interconectados: tu reunión se ha retrasado 45 minutos, tu coche sabe que necesitará gasolina en el trayecto a la estación de tren y que tardará cinco minutos en esa tarea; ha habido un accidente en tu trayecto habitual que causa 15 minutos de retención. Tu tren lleva 20 minutos de retraso… todo esto se comunica a tu despertador que te permite cinco minutos extra de sueño. A su vez, tu despertador, comunica a tu coche que arranque en cinco minutos para derretir el hielo acumulado en durante la noche y envía una señal a tu cafetera para encenderse también cinco minutos más tarde. (Mucha complicación para cinco minutos más de sueño).
Hacia finales de 2011, 20 hogares típicos generarán más tráfico en Internet que todo el tráfico que se generaba en todo el mundo en 2008.
La compañía Cisco, usará billones de sensores en la tierra, en el mar y en el espacio para detectar y predecir cambios en el medioambiente.
Tenemos ya cámaras y ordenadores de un  milímetro cúbico.
Con el Protocolo IPv6, tendremos
340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456
direcciones de internet. Lo que supone 100 para cada átomo de la superficie terrestre.
Las limitaciones tecnológicos están reduciéndose exponencialmente. Cuando billones de cosas estén conectadas hablando y aprendiendo, el único límite será nuestra imaginación.»
Todavía no se puede hacer, pero se podrá. Y, seguramente se acabará haciendo. Es otro tema para reflexionar. Sólo planteo un par de cuestiones. Una alrededor del control: si todo objeto llevara de fábrica un dispositivo de identificación y localización, no existirían cosas fuera de stock o productos perdidos, los estudios de mercado serían absolutamente exactos, se podría saber no sólo lo que se consume al otro lado del globo, sino que el fabricante podría saber qué productos exactamente tenemos cada uno en nuestra casa. Otra alrededor de la fragilidad: cuanto más dependamos de la tecnología, más nos alejamos de nuestros límites, pero también de nuestras defensas. Si la tecnología cae, el hombre se quedará desnudo sin ella según la conocida sentencia de que  cuanto más listo es el ordenador, más tonto será el usuario.

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15 de diciembre de 2011

Agua y aceite


Sólo el dinero es capaz de romper las leyes de la física. Y es que hoy se juntan el agua y el aceite. La cadena del editor planetario y la del payaso de la tele Antena 3 y la Sextase fusionan. Y es que ya lo dijo hace un año el consejero delegado de la Sexta Sr. Contreras con una bonita escalada de adjetivos: «si hace dos años la fusión era "posible" y hace un año era "aconsejable", ahora es "necesaria" y dentro de un año será "imprescindible"». Ha pasado un año y lo imprescindible se ha hecho verificable.
¿Qué supone esta fusión?
Para el grupo Antena3 según un mantra que hoy han repetido todas sus extensiones mediáticas, supone «un nuevo orden en el mercado televisivo y audiovisual español, en el que el Grupo Antena 3 ve consolidada su posición como operador de referencia», es decir, más poder, posibilidad de hacer más dinero llegando a más audiencia y acumulando más publicidad. Para la Asociación Española de Anunciantes (AEA) «esta medida, realizada de espaldas a la industria publicitaria, es perjudicial para las empresas anunciantes ya que la oferta dominará los precios, todo lo contrario de lo que es recomendable en un sano mercado de competencia. De esa forma las empresas pierden claramente creación de valor y capacidad de negociación". Se refiere a las suyas, claro. Con sólo dos competidores, la cosa se convierte en un duopolio ante el que no habrá más remedio que tragar en la negociación de los precios.
Nos gustaría decir, como hacen hoy muchos, que para los espectadores será una pérdida de pluralismo, si no fuera  porque desde la existencia de las televisiones privadas, el pluralismo ha sido una quimera en la que no hay que pensar si no quiere uno instalarse en la melancolía. Y es que muchos confunden el tocino de la democracia con la velocidad de la lucha feroz por las audiencias, por la tarta publicitaria, por el share. Que de eso sí que ha habido y habrá. 
Bueno. Ahora son uno contra uno. A un lado del cuadrilátero, Antena 3, Neox, Nova, Nitro, La Sexta, La Sexta2, La Sexta3 y el canal que actualmente La Sexta tiene alquilado a Gol TV, así como alrededor del 42 por ciento del mercado publicitario y 25,7% de la audiencia.
En el otro rincón, Mediaset España ( Cuatro más Telecinco): Telecinco, Cuatro, La siete, FDFDivinity, Boing, el 43,5% del mercado publicitario y el 26,4% de la audiencia. 
En el centro: nosotros, los telespectadores. Esperemos que no aumenten los golpes del infotainement, los realitys y los  anuncios publicitarios.
Y en los vestuarios, entre otros, el Gran Wyoming que estará a lo mejor poniendo la barba de su sectarismo ideológico a remojar.

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14 de diciembre de 2011

Lo verosímil sustituye a lo verídico

Mucha relación con el Pingüinismo del que hablábamos ayer tiene esta noticia de El País titulada Extraña Resurrección en la que se cuenta que una noticia de 2005 se convirtió en la más leída en la red seis años después, sólo porque un pingüino se tiró al agua y  otros miles fueron detrás.
Al hilo del fenómeno se hacen en el artículo algunas reflexiones:
Al ser la noticia más vista del día, terminó apareciendo en la portada del diario digital, dando la sensación de que era una noticia actual. Es decir provocó una falsedad periodística que hubo que corregir y que puso al propio periódico en la sospecha de manipulación.La noticia se recomienda incluso sin leerla, sólo porque viene de un entorno «fiable»: los amigos de la red. «La noticia resucitada no tenía ya ninguna vigencia. Estaba más que muerta. Resulta inquietante observar cuánta gente reenvía y recomienda una noticia sin haberla leído. O al menos sin haberse fijado en la fecha de publicación. El mero enunciado del titular era suficiente para que muchos internautas lo consideraran recomendable, lo que indica que a veces cuenta más la rapidez que la profundidad, la acción que la reflexión»
El hecho demuestra también que muy pocos de los miles que la recomendaron, la leyeron, lo cual pone de nuevo en evidencia la profundidad de la viralidad que no va más allá de la superficialidad del titular. Estos pingüinos nadan en superficie.De nuevo la facilidad es uno de los elementos fuertes común a todas las nuevas tecnologías en cuanto a su potencia de uso y de influencia: apretar un tecla, hacer un clic, un “me gusta” un “menéame”, un “tuit”. Nada de firmar manifiestos, hacer fotocopias y repartirlas en la calle, convocar asambleas…
El hecho de que Internet cree la paradoja de que, por un lado, las noticias tienen vida de mosca mueren enseguida sustituidas por otras pero diríamos que quedan criogenizadas y pueden resucitar en cualquier momento. No siempre es pues la rapidez un elemento esencial para viralizar. La oportunidad puede ser otro tan importante o más.
Por último, un párrafo que no tiene desperdicio porque es quizá la reflexión de mayor gravedad: «en la rapidez de la propagación viral, lo verídico puede ser fácilmente sustituido por lo verosímil. La noticia era verídica en 2005 pero ya no lo era en 2011. Sin embargo, resultó verosímil para todos los que la recomendaron como una noticia actual. En el entorno de Internet, la confusión entre verdadero y verosímil puede tener graves consecuencias. La fuerza viral de las redes puede utilizarse tanto para las mejores causas como para las peores. Y también para las peores disfrazadas de mejores. Si la audiencia ejerce su nueva fuerza viral de forma compulsiva, automática e irreflexiva, para cuando se deshaga el entuerto, la mentira habrá recorrido ya un largo trecho»

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13 de diciembre de 2011

Ser pingüino o hacer el pingüino, esa es la cuestión

LLUÍS AMIGUET  en La Vanguardia escribe un interesante artículo-entrevista con las ideas de Antonio Núñez que ha escrito «La estrategia del Pingüino, influir con mensajes que se contagian de persona a persona», libro que me apresuro a poner en mi lista de Reyes junto a algún otro que ya comentaré.
El artículo resume muy sintéticamente algunas ideas fuerza sobre la comunicación en el nuevo entorno de las redes. Son interesantes por lo que suponen de consejo para el que quiera utilizar bien estos medios, pero también porque definen bien cuáles son sus aciertos, pero también sus límites.
«Sea contagioso y narrativo: no elabore ideas complejas, cuente cuentos simples […] y sea rápido: en la red el que llega tarde ya no llega. Es más importante comunicar regular, pero pronto, que muy bien, pero tarde. […]No intente elaborar grandes interpretaciones, seas espontáneo, directo, ingenioso, rápido… el análisis puede llevarle a la parálisis. […] Hoy no se transmite, se contagia.» No hay que convencer, sino seducir. Ya no se emite, se propaga, se viraliza.  O lo que es lo mismo: es el slogan, el chispazo, la gracieta inteligente la que es contagiosa, no el pensamiento. Pensar es otra cosa. Para pensar, el papel, el libro, sigue siendo el vehículo idóneo. Es por eso que él mismo acaba escribiendo uno para desarrollar su pensamiento.
Tras la imprenta y luego los mass media, llega la pingüinización de la comunicación: antes enormes altavoces controlados por unos pocos; hoy apiñados en el espacio virtual «graznamos todos a la vez de forma ensordecedora. […] es más igualitario, pero […] cuando un pingüino se lanza al agua todos vamos detrás sin saber por qué. A veces aciertas y otras pierdes el tiempo». Unos son pingüinos y otros hacen el pingüino. Unos logran ser leídos y otros siguen a la masa sin criterio.
«Para que nuestros mensajes no se pierdan en el griterío» hay que conseguir llamar la atención. «Porque en las redes impera la economía de la atención: las transacciones no se pagan con dinero, sino con atención. Si tu mensaje es bueno, miles de personas lo leen y te pagan con su atención»  Es curioso, pero cierto y significativo, que en la sociedad de la distracción, la atención es tan escasa que se ha convertido en un valor en sí. Ya no es un medio, sino un fin.
«Más que tu presupuesto importa tu talento. […] Ya no se pueden obtener enormes impactos de opinión con ideas muy pobres machacadas mil veces… Si un mensaje es mediocre, ya no lo reenvía nadie y, por tanto, no se viraliza y se extingue».
Aunque, igual que para pensar finalmente está el libro, también la medida del éxito virtual no está en la red, sino en acabar saliendo en los papeles.
Está claro que nosotros, como Asociación deberíamos ser un poco más pingüinos y conseguir graznar más fuerte, más lejos y más rápido, pero, entretanto, continuaremos en esta labor de goteo reflexivo, verbalizando la sociedad mediática para llegar quizá más lentamente, pero sin perder el rumbo, a alguna parte.


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12 de diciembre de 2011

Publicidad sin fronteras

Hemos rescatado algunos viejos cortes de viejos programas sobre publicidad del viejo Canal+. 
Hoy este que os dejo nos muestra cómo para la publicidad  no hay fronteras, como tampoco hay fronteras para el deseo. Aunque para el consumo sí que las haya: las que determina la capacidad del gasto.
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11 de diciembre de 2011

Sempé: violencia televisiva y sensibilidad


 
 
 
Para más información,vid.: Violencia débil

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10 de diciembre de 2011

Sempé: ¿Imagen o imaginación?

A veces la imagen se nos impone de tal modo que nos ciega. Otras veces, la mirada es capaz de llenar inmensos vacíos con la imaginación.
(Tal que así me imagino yo a Negre, visitando el Foro)

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9 de diciembre de 2011

Sé tú misma

Ya que hemos hablado esta semana de la presión emocional sobre nuestra pobre amígdala  cerebral por parte del mundo de los esloganes, del mundo de las ideas, del mundo de las imágenes, de las imágenes falseadas, de los fraudes de Photoshop, del fraude del mito cinematográfico...no despedimos con este vídeo de Dove

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8 de diciembre de 2011

Verdades y mentiras

Parece que hay una base científica para explicar las estrategias de  manipulación masiva. Aquella máxima goebeliana de que una verdad es una mentira repetida muchas veces tiene su base en la amígdala cerebral, «un pequeño grupo de neuronas situado en el centro del cerebro que regula las emociones y que es clave en las relaciones sociales», que cuando el sujeto se ve presionado socialmente, envía  una respuesta al hipocampo para que elimine nuestras convicciones y rebajar así la tensión producida entre la realidad que percibimos y la “verdad” impuesta socialmente. El estudio se refiere en realidad a la memoria que puede ser moldeada hasta el punto de hacernos recordar hechos falsos por la presión de lo que opina la mayoría, es decir, «no recordamos los hechos tal como ocurrieron sino tal como explicamos que ocurrieron, o como nos explican que ocurrieron» pero es de suponer que el mecanismo es el mismo para todo lo demás. Somos así de frágiles. Pero lo más curioso del estudio es que aun cuando los sujetos son informados de que han sido engañados, sólo un 59% recupera su opinión inicial, con un «ya me parecía a mí», pero el otro 41% « ya no creían lo que era cierto, y que ellos mismos habían creído inicialmente, sino lo que les había sido inculcado por opiniones ajenas, y que en realidad era falso».
Imaginemos lo que nos sucede a todos en la marabunta informativo-mediática del medioambiente simbólico.

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7 de diciembre de 2011

Miradas: Ver más allá del ojo

Por encima de sus posibilidades narrativas, siempre he pensado que la gran ventaja de la imagen es precisamente mostrar. Igual que resulta limitada para mostrar lo invisible a los ojos, es decir, lo abstracto, lo sentimental, lo espiritual…  puede ser en cambio magnífica para desvelarnos lo que no podemos ver con la maravillosa pero restringida maquinaria de nuestro ojo. La imagen no nos muestra lo invisible, pero sí que nos hace llegar allí donde la vista no alcanza.
Esto, volviendo a lo de ayer, sería otro falseamiento de la realidad, pero un falseamiento necesario para poder ver mejor la verdad que hay más allá de lo que vemos.
He aquí una muestra incontestable, magnífica de técnica y tecnología aplicada a la visión que me manda Charlie.
Me hace recordar comparativamente aquellas láminas estáticas de ciencias naturales con las que yo estudié en las que las imágenes nos hacían imaginar lo que mostraban. Ahora lo podemos ver. 

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6 de diciembre de 2011

Series juveniles

Nuestra revista Contraste audiovisual, editada por TAC trae este mes unas cuantas referencias interesantes alrededor de las series de televisión dirigidas a los jóvenes.
En el editorial, se pregunta por cuáles son los referentes culturales de nuestros adolescentes, haciendo un paralelismo vertiginoso entre los héroes griegos Ulises y Héctor de las primeras tradiciones orales y escritas occidentales y los Ainhoa y Ulises de El Barco o el Luisma o la Lorena de Aída, por poner sólo dos ejemplos. ¿Cuál es la calidad de nuestras series dirigidas a los chavales; qué grado de fidelidad con la realidad transmiten; cuál es su calidad, su solvencia estructural, sus personajes en tres dimensiones, el talento de sus guiones…, y de qué modo influyen en los espectadores que las consumen?
En el interior hay una entrevista a Ruth García, creadora y guionista de Los protegidos de cuyas respuestas podemos aprender también algunas cosas sobre cómo es y cómo funciona el entramado sobre todo mercantil de las series nacionales.
Comenta García que querían hacer una serie familiar creíble en el sentido de que el espectador está hecho a seres supranaturales en Kansas ya se sabe: aquello es América, pero no en cambio a héroes de Alcalá de Henares, por ejemplo.
Hace después una comparación del mercado audiovisual americano y el nuestro: ellos son tres veces más que nosotros, pueden hacer un producto para públicos muy seleccionados porque siempre serán un número suficiente para rentabilizar la serie. Aquí en cambio, las productoras se ven obligadas a hacer series de horquilla muy amplia en edad y características sociológicas: «un mismo producto tiene que satisfacer desde a la chica barcelonesa de 30 años, hasta al anciano de un pueblo extremeño». No cabe duda de que es más fácil producir con calidad para minorías que para públicos amplios, lo que condiciona mucho el trabajo de los guionistas nacionales y explicaría la relativa calidad de sus productos.
Es interesante también lo que dice sobre el público joven. Lo tienen muy claro: es un gran consumidor de televisión y de cosas. «En más de la mitad de los hogares españoles donde reside un adolescente de 14 años, éste decide casi el 50% de los productos del carro de la compra. Eso hace que los anunciantes quieran sus marcas en las series que consumen los adolescentes». Y eso hace que las televisiones encarguen series para esas marcas. Es un bonito círculo de decisiones económicas las que llevan a una cadena a programar esto o aquello. Nosotros esta vez los jóvenes, otras veces los menos jóvenes, siempre en función de nuestra capacidad de consumo­ somos el share, el producto a vender a las marcas.
Por último, respecto de la influencia social que puede tener lo que escribe, afirma con rotundidad que influye no sólo en los jóvenes, sino en todos: «todos buscamos reconocimiento en esos personajes que vemos en la pantalla […], queremos su ropa, su estilo de vida, vivir sus aventuras…» pero termina concluyendo ¿sinceramente? que lo que realmente influye de verdad es la familia y la escuela, por lo que no se siente «responsable del tipo de hombre que será el niño de diez años de hoy».
Es una manera de verlo. Y es que supongo que tendrá que dormir por las noches.

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5 de diciembre de 2011

Más sobre el fraude de Photoshop

Susana me alerta sobre la publicación de un largo artículo en El País que puede interesar a nuestros lectores. Aquí está.
Nos cuenta que el profesor de la universidad norteamericana de Darmouth ,Hany Farid, a la caza desde hace años de rastros del uso de Photoshop en las imágenes del cuerpo humano, ha perfeccionado un programa informático capaz de detectarlas y señalar en una escala de 1 a 5 si estamos ante una imagen levemente retocada o se trata de una auténtica ficción. El programa atiende a dos baremos: las alteraciones geométricas (en piernas, brazos, caderas, pechos, pómulos, cuellos, ojos) y de tono y textura de la piel (el célebre uso del aerógrafo, que difumina la piel y elimina imperfecciones). Y parece que funciona bastante bien. «Reino Unido, Francia y Noruega —dice Farid— están considerando leyes que obligarían a que las fotos retocadas queden etiquetadas como tales. Nuestra tecnología podría proporcionar un modo fiable de distinguir cuándo se trata de un retoque insignificante [recorte del marco de la foto, una mera corrección de color, etcétera] y cuándo es una alteración esencial [disminución del peso corporal en un 30%, por ejemplo, o la eliminación de todas las arrugas e imperfecciones]».
Photoshop es la poción de la eterna juventud, dice el articulista, que ha creado un nuevo arquetipo de belleza imposible e inexistente, pero que encarnado en estrellas y modelos que prestan su identidad al papel cuché, acaba convirtiéndose en el espejo en el que se miran adolescentes y no tan adolescentes de todo el mundo.
A mí —ya lo he dicho muchas veces— me parece ya un fraude la mera comercialización de las estrellas, es decir de los mitos imaginarios —de imagen, literalmente— creados a partir de la apariencia imposible que producen todos los ingredientes de los que está hecha la ficción  cinematográfica (guión, tamaño, encuadre, profundidad de campo, color, iluminación… banda sonora…). Un negocio que mueve millones y que literalmente vende humo. No es lo malo que los mitos existan en la pantalla y en el imaginario colectivo—quizá hasta los necesitemos y por eso los creamos—, lo malo es que luego los actores que los encarnan se venden al mejor postor con el mito de sus personajes incorporado para vendernos a nosotros  la moto del perfume, de la pasta, del café en cápsulas o lo que haga falta.
Lo dicho: un fraude. Pues si eso me parece un fraude, qué decir del asunto del retoque.
Parece ser que diversos países están considerando si obligan por ley a los anunciantes a revelar qué fotos han sido alteradas informáticamente, para evitar la publicidad engañosa. Ya tardan. Algunos ingenuos siguen abogando por la autorregulación. No sirve. Nunca ha servido cuando hay dinero de por medio y aquí lo hay y mucho: unos 15.000 millones de euros al año sólo en EEUU mueve el sector de la belleza.
Cuenta el artículo algunos testimonios interesantes de gente del sector que va contracorriente. Uno de ellos es Seth Matlins, publicista que cuando le regalaron a su hija, Ella Rose, afroamericana como él, una Barbie blanca pensó que « mi hija no tenía por qué aspirar a parecerse a una muñeca como esa. Primero, porque era una Barbie blanca. Y segundo, porque las formas corporales de la muñeca son imposibles». Por eso creó hace un año la página web OffOurChests.com, repleta de historias personales y testimonios sobre los estragos que provocan las manipulaciones publicitarias del cuerpo y la imagen. Y por eso creó junto a su mujer, Eva, la iniciativa en favor de una Ley de Autoestima: «Necesitamos que el Gobierno federal obligue a los medios de comunicación y a las empresas publicitarias a que revelen la verdad, en etiquetas, sobre hasta qué punto se ha manipulado la forma humana en sus fotografías. Nos debería quedar claro ya que las empresas de publicidad no lo van a hacer por sí mismas».
Otro es el de la actriz Emily Blunt de 28 años  pidió públicamente en una entrevista concedida al diario Los Angeles Times que no la adelgazaran en las fotos. «Odio cuando te estiran las piernas y te las hacen tres veces más largas de lo que deberían ser. Pueden levantarte los pezones si llevas una blusa transparente. Pueden alzarte el trasero... Pueden hacer cualquier cosa. Entiendo que corrijan cosas como sombras, algo normal después de una sesión fotográfica, pero es muy injusto que presenten una imagen corporal que no es real. Los espectadores van a ver nuestros cuerpos en las películas, así que, ¿por qué esconder los defectos en una foto?»
Está bien lo de Emily, pero en la línea de lo señalado más arriba, debería limitarse a hacer cine que es su trabajo y no vendernos la moto con su cuerpo que, aún sin Photoshop ya viene deformado por la pantalla.

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