14 diciembre, 2009

Bárbaro callejero


1. Algunos nombres de calles del barrio de Valdespartera, Zaragoza. (Nótese el contraste entre lo arcaico y genuino del nombre del barrio y el barbarismo postmoderno de sus calles)

«Salomón y la reina de Saba, El Halcón Maltés, Cuentos de Tokio,

La Reina de África, La Linterna Roja, Los Pájaros, La Ventana Indiscreta, , El Ángel Azul, El Gatopardo, El Expreso de Shangai, Sombrero de Copa, El doctor Mabuse, La Diligencia, Ciudadano Kane, La Noche, El Hotel Eléctrico, El Limpiabotas, Morena Clara, El Mago de Oz, Gilda, La Isla del Tesoro, El Tercer Hombre, El Paciente Inglés, El Gabinete del Doctor Caligari, Cantando Bajo la Lluvia,Un Americano en París, El Maquinista de la General, Al este del Edén, El Acorazado Potemkin, Una Noche en la Ópera, La Gran Ilusión, Los Puentes de Madison, La Caza, Veracruz, La Prima Angélica, La Lista de Schindler, Furtivos, Desayuno con Diamantes, El Resplandor, Fresas Salvajes, Río Bravo, Viridiana, etc.»


2. Los vecinos del barrio maño de Arcosur han realizado en su página web una votación desde el pasado 1 de octubre hasta el día 12, día del Pilar, para elegir cómo bautizar sus calles. Hay un total de 17 categorías posibles: Monumentos de España, Monumentos del mundo, Elementos de la naturaleza, Localizaciones de los Pirineos, Estados y distritos, Números ordinales, Cuadros-Pinturas famosas, Cantantes-Grupos de música, Canciones, Astronomía, Actores, Películas, Series infantiles, Autores de libros, Personajes de cuentos, Superhéroes de cómic y Videojuegos.


Han ganado los videojuegos con un 80%.


¿Quedamos en la calle Supermario? Sin comentarios.

Usen de las pantallas, no las consuman o serán consumidos por ellas

10 diciembre, 2009

Obama Pop

Imagen de Obama hecha con portadas de periódicos

No el Obama que existe ―que vete tú a saber― sino el Obama imaginario e imaginado. El Obama imagen que nace de la contraposición a otra imagen. El NO-Bush. El NO-blanco. El Obama premiado por una NO-guerra imaginaria. El Obama mediático, el Obama icónico resultado de la NO-información,... ni de la realidad, sino de la barbarie.

«La prensa sigue enamorada de Obama», Robert J. Samuelson, The Washington Post, Diario EL Mundo, 3-6-2009

«El amor ciego por Obama es la gran noticia de nuestro tiempo…. Este enamoramiento no es bueno para América…. La prensa ha renunciado hasta el momento a su papel de observador escéptico de la realidad. […] Según el estudio denominado Proyecto para la Excelencia en el Periodismo del Pew Research Center, en 1260 informaciones y comentarios analizados de las dos cabeceras más importantes New York Times y The Washington Post y de las cadenas ABC, CBS, NBC, y Newsweek, las noticias favorables a Obama eran el doble que las negativas. […] El 44% de las noticias ha versado sobre la vida personal y el talento como líder del nuevo presidente .. la atención mediática se ha fijado más en su vida personal que en su agenda política. Ampliado a 49 medios, el resultado fue precido […] La prensa no tendría que ser hostil con Obama, pero sí debería manifestar un sano escepticismo […] y ello a pesar de que la retórica de Obama roza la inconsistencia… logrando a menudo que sean ciertas una cosa y la contraria ¿Por qué?

La prensa suele guiarse en ocasiones por las encuestas de opinión, los presidentes populares tienen una cobertura favorable y Obama es enormemente popular. […] Pero la explicación subyacente más simple podría ser que simplemente a la mayoría de los periodistas Obama les cae bien.

[…] Como era de esperar, el estudio sobre esta cobertura mediática tan favorable no gozó precisamente de una gran cobertura en la prensa objeto del análisis.»

http://www.elmundo.es/papel/2009/06/03/opinion/15711935.html

08 diciembre, 2009

«política pop»


Ignacio Camacho en el ABC del viernes 4, cita al filósofo Claudio Magrís que ha acuñado la certera etiqueta de «política pop» para referirse a un estilo de gobernar que se define por, fíjense bien, la siguiente lista de características:

  • . atenta dedicación a los detalles
  • · afición por la gestualidad
  • · reiterativa inclinación a los debates superficiales de gran impacto mediático y a las simplezas de fácil consumo masivo.
  • · Propensión a sufrir colapsos ante cualquier situación crítica
  • · Incompetencia para la gestión de los problemas y mala dotación para la reflexión intelectual y los proyectos de cierta hondura.
  • · Aguda intuición para galvanizar a la opinión pública a base de agitar banderas de colorines chillones y mostrar baratijas ideológicas.
  • · Creación de climas artificiales de gran intensidad dramática aparente para envolver su falta de profundidad en esquemáticas categorías simbólicas con las que siempre encuentra un disfraz de convicción.
  • · Falta de objetivos a largo plazo y tendencia a fracasar en cualquier cometido esencial, mientras que se las pinta de maravilla ante cualquier banalidad accesoria.
  • · Gusto por la insustancialidad
  • · Aprovechamiento de cualquier bagatela política con tal de que sirva para montar escenarios de agitación y discordia en los que pueda comparecer disfrazado de salvador o mediador tolerante.

Tanto Camacho como Magrís refieren esta política pop al zapaterismo ―que, desde luego, es un auténtico paradigma­―, sin embargo, me temo que se quedan muy cortos. Ojalá pudiéramos cambiar de política, simplemente cambiando de político. Pero me temo que la política pop es, hoy, la política.

En el medioambiente simbólico, se ha producido una transformación por la que la democracia se ha trasladado a la esfera de la cultura a través de las audiencias y a su vez, las audiencias se han trasvasado al mundo político sustituyendo a los votantes.

La democracia hoy no es el menos malo de los sistemas de convivencia, sino que se ha convertido en un gigantesco reallity show en el que los papeles, como las cartas en una tramposa partida de tahúres, ya están repartidos. En ese reallity, no cabe la preocupación por el bien común, la reflexión, el debate, la profundidad, la práctica de políticas necesarias, pero impopulares… sólo caben –repasen la lista de arriba-: la gestualidad, el impacto mediático, las simplezas de fácil consumo masivo, el debate superficial, la huida de la reflexión, los colorines chillones, las baratijas ideológicas, la simulación, la banalidad, la insustancialidad, la bagatela política y el engaño.

Voten con la cabeza y no con los ojos. Usen las pantallas, no las consuman o serán consumidos por ellas.

01 diciembre, 2009

«Ese espejismo de luz agitada»


La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna

Gilles Lipovetsky, Jean Serroy, Anagrama, Barcelona 2009

(Final)

Termino aquí la serie de fragmentos de La Pantalla Global.

La atracción de la pantalla, ese «espejismo de luz agitada» que nos fascina y nos atrapa no tanto por lo que muestra como por su propia característica de hogar iluminado en el que luce un fuego continuo que nos impide mirar hacia otra parte. Cine primero, televisión después y finalmente el ordenador personal que nos introduce en un tercer momento en el que quizá esté TODO y, lo que es peor, en el que lo que no esté acabará dejando de ser.

«El siglo que hemos dejado atrás y el que hemos empezado nos ha enseñado, en efecto, que hay un poder de la pantalla en cuanto tal. Este poder le viene de nacimiento: el lienzo de la pantalla de cine […] ejerció inmediatamente una especie de captación extrema, porque atraía y subyugaba a los espectadores, que no podían apartar los ojos de él. … Poder mágico, casi hipnótico, de la cámara oscura y que no se debe tanto a lo que se muestra como al propio dispositivo, ese «espejismo de la luz agitada» (Céline)

[…]La televisión en un segundo momento captó por su cuenta esta magia de la pantalla … y todavía ejerce ese poder que hace que la encendamos todos los días de forma casi mecánica. Con esta pantalla permanentemente encendida estamos ya en algo que depende de la compulsión, léase adicción. Qué importa lo que veamos, mientras la luz de la pantalla brille.

Es lícito pensar que gracias al ordenador personal hemos entrado en un tercer momento. La inmediatez, la interactividad, el acceso a todo a golpe de clic [….] generan una nueva seducción, una potencia nueva en una pantalla elevada al rango de interfaz general: trabajar y jugar en la pantalla, comunicarse por la pantalla, informar por la pantalla. […] Pantalla indispensable para casi todo, pantalla ineludible. Tal vez llegue el día en que lo que no esté disponible en pantalla no tendrá ya interés ni existencia para muchísimos individuos: casi todo se buscará y se recibirá en pantalla. Ser en pantalla o no ser(Págs. 312-313)

Usen las pantallas, no las consuman o serán consumidos por ellas.

29 noviembre, 2009

Museo de la Palabra

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«La palabra es el vínculo de la humanidad», proclama una placa de piedra sobre la fachada de un palacio del siglo XVIII en la localidad manchega de Quero donde se alberga desde julio de este año el Museo de la Palabra. Se trata de una iniciativa de una fundación promovida por César Egido que en su blog ―(http://www.cesaregido.com/)― afirma que «La palabra se configura, como la principal herramienta de la cultura».

"Como si fuese una locura del Quijote que anduvo por aquellas tierras de La Mancha, se trata de un museo que no expondrá nada. En sus salas vacías tratará de albergar nada más y nada menos que la palabra.

Desde este blog que tanto insiste en la necesidad de la palabra para mantener un pensamiento fuerte en el océano de emociones imaginadas; en la urgencia de una verdadera tolerancia que permita el debate profundo de los temas que nos afectan, más allá del exabrupto televisiva, la píldora tertuliana o el eslogan mediático-político; en la exigencia de un verdadero talante que propicie la búsqueda de la verdad, ese lugar de encuentro común más allá del aislamiento del relativismo individualista de la posmodernidad… Desde este blog que utiliza la palabra como herramienta básica de comunicación, aplaudimos la iniciativa de César Egido Serrano que sin un duro de ayudas oficiales, ha apostado por poner en marcha esta utópica iniciativa. Como él dice, «ojo, porque a veces, las utopías se cumplen».

Sólo espero que no sea el primer signo de que la palabra es un bien tan escaso que empieza a precisar la creación de reductos artificiales en los que poder utilizarla; una especie en peligro de extinción necesitada de iniciativas para su conservación; una rara avis tan exótica que es preciso exponerla para que las nuevas generaciones se aproximen a una realidad completamente desconocida para ellos, tal y como hacen ahora en las granjas escuela a donde acuden a ver, como en un reallity, la historia verdadera del huevo y la gallina de los que sólo tienen noticia en los envases del supermercado bajo el sonsonete del hilo musical y las escaleras mecánicas. Un síntoma, en fin, de que, en realidad, la palabra es sólo letra muerta y por eso pasa a ser categoría museística.

En cualquier caso, se trata de un lugar para hablar. Bienvenido sea.

Vean televisión, no la consuman o serán consumidos por ella.

25 noviembre, 2009

Filmo, luego existo

La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna

Gilles Lipovetsky, Jean Serroy, Anagrama, Barcelona 2009

(VII)

Filmo, luego existo. En efecto, lo filmamos todo como si obtener una imagen fuera más importante que vivir la experiencia que se fotografía o se filma o, al menos, como si esa experiencia no adquiriera categoría de realidad sin su certificación fílmica. O también como si filmando lo que vemos y vivimos nos convirtiéramos en parte de ese mundo de imágenes que no paramos de contemplar como una estrella más de un firmamento imposible.

«Pero lo que conoce una formidable expansión es sobre todo una especie de cinemanía-reflejo. Los individuos no paran hoy de fotografiar y filmar lo que les rodea; hoy todo es material para el cine digital, desde lo más dramático hasta lo más anodino, desde los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre hasta el ahorcamiento de Sadam Husein, desde los incendios de coches en los barrios amotinados hasta el perrito que juega en el césped. […] En las calles y en los transportes, en las fiestas, en las exposiciones nos filmamos y filmamos de cualquier manera todo lo que se nos pone por delante, como si la imagen obtenida importase mucho más que la experiencia que se ha vivido de manera inmediata.» (Pág. 308)

«El placer de descubrir de otra manera lo que estamos viendo, la sorpresa divertida imprevisible, de mi propia imagen y el espectáculo que me rodea. […] Por eso la cinemanía tiene vínculos con el hiperconsumidor hedonista, que siempre está a la espera de nuevas experiencias de entretenimiento que neutralicen los tiempos muertos de la vida. … Hay una cinemanía frívola y hay otras de naturaleza distinta: el porno aficionado, … una cinemanía perversa, léase criminal. … el happy slapping, inventado por colegiales ingleses y consistente en agredir a un viandante cualquiera y filmar el hecho con el móvil, acostarse con una chica, léase violarla, filmarlo y hacer circular rápidamente las imágenes. […] No basta con hacer las cosas: hay que autentificar el acto con la cámara: el acto crea reconocimiento porque está cinematografiado. […] el deseo de ser estrella, de convertirse en una especie de héroe icónico. (Págs. 309-310)»

23 noviembre, 2009

Publicidad y star system


La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna, Gilles Lipovetsky, Jean Serroy, Anagrama, Barcelona 2009
VI

«La estrella es la única mercancía absoluta. La única multivendible. Su actuación, su imagen, su voz e incluso su recuerdo son dinero contante y sonante. Y esta gigantesca máquina tragaperras es inagotable… La estrella es la operación comercial más grande de la historia» (Jacques Séguéla, Hollywood lava más blanco, BBB, Barcelona, 1992.)

Los gastos de promoción son a veces tan elevados como los de la fabricación del producto, como es el caso de Nike (Págs. 240-241)

No se trata ya de informar al público del estreno de una película, sino de elevarla a la categoría de acontecimiento, de espectáculo monstruo del que todo el mundo habla y «hay que ver».

[…] El product placement, … está en plena expansión: en EEUU, las inversiones para la colocación de marcas pasaron de 190 millones de dólares en 1974 a 512 millones en 1984 y a 3.400 millones en 2004; […] Minority Report, 17 marcas […] ¹La eficacia de esta práctica publicitaria es a veces inmediata. A remolque de E.T., las ventas de caramelos Ree´s Pieces subieron el 65% (Págs. 244-245)

3,6 millones de dólares para Nicole Kidman por los cinco días de rodaje del anuncio de Chanel. (Pág. 249)

«Los instantes son reemplazados inmediatamente por instantes completamente distintos. El tiempo del filme publicitario sería entonces el tiempo de un comienzo que no cesa» (Florence de Mèredieu, Le Film Publicitaire, Veyrier, Paris, 1985) (Pág. 255)

En una época en que […] los consumidores están saturados y hartos de mensajes, la publicidad tiende a fragmentar sus campañas, se parcela en múltiples ejecuciones y estilos varios: se han contado 500 anuncios de Absolut Vodka que combinan unidad y diferencias. .. en la actualidad, los filmes publicitarios deben renovarse cada seis u ocho meses. Coca-cola rodó 17 en 1997, mientras que en 1986 sólo había hecho uno. Desde 1995 Levi´s viene lanzando de 2 a 3 anuncios por año. (Pág. 262)

[…] no se trata ya tanto de hacer memorizar como de entretener, sorprender y seducir a un consumidor atiborrado, haciéndolo cómplice de los mensajes que se le proponen. (Pág. 263)

20 noviembre, 2009

Todas las pantallas del mundo: de la gran a la pequeña pantalla



La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna, Gilles Lipovetsky, Jean Serroy, Anagrama, Barcelona 2009
V

Unos cuantos números y datos que ponen de manifiesto una vez más el peso específico que tiene la televisión en la cultura y en la organización social. El gran vector de la transformación de las pantallas, las enormes audiencias que no cesan de crecer, su influencia en todos los formatos y en todos los lenguajes audiovisuales... La penetración en la vida cotidiana de millones y millones de hogares de ese grifo de imágenes ininterrumpido y absorbente.

«Durante la segunda mitad del siglo XX comenzó un nuevo capítulo de la historia de las imágenes, de la pantalla y, en consecuencia, del cine. La televisión es el primer gran vector de esta transformación de fondo.

[…] La televisión se perfecciona entre 1925 y 1930, pero hasta los años cincuenta no se impone. […] Su ascenso es meteórico: el parque francés pasa de 24.000 aparatos en 1953 a 3,5 millones en 1963 y a 14 millones en 1974. Desde 1978 casi todos los hogares tienen un televisor. … con la digitalización y el ADSL, la televisión invade cada vez más todas las pantallas, pequeñas y grandes.

Paralelamente, con la generalización social de la telepantalla hay un aumento del tiempo de audiencia: en 1984, 2h y 20 m. al día, de media; veinte años después, 3 h. y 24 m. … ocupa la mayor parte del tiempo de ocio. …

¹Los franceses ven pues casi 100.000 horas de programas audiovisuales a lo largo de su vida, es decir, que en total pasan unos once años delante de la pequeña pantalla.

² La televisión está integrada hasta tal punto en la vida cotidiana que uno de cada dos franceses, cada vez que vuelve a su casa, enciende el aparato, como mínimo a intervalos y sin necesidad de saber lo que ponen.
(Págs. 217-218)

La sesión de cine tiene una duración limitada; los programas de televisión son un río continuo de imágenes, un «grifo de imágenes». […] que no ha hecho más que crecer […] En 1974 la televisión francesa emitía 7.400 horas de programas, en 1983 eran casi 11.000 y en 1993 eran 35.000. Desde 1995 se han multiplicado por cuatro la cantidad de horas de emisión. En unos decenios, y en razón de una lógica de mercado, hemos pasado de la televisión de curiosidades a la televisión del exceso y de la televisión de la oferta a la televisión de la demanda (Pág. 220

18 noviembre, 2009

Enseñarlo todo, verlo todo

La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna, Gilles Lipovetsky, Jean Serrooy, Anagrama, Barcelona 2009

(IV)

Llenar el ojo. Sí. Enseñarlo todo y verlo todo. Es el reino de lo obvio de la imagen, pero también del lenguaje que acaba en la obviedad de la vulgaridad. De nuevo la derrota del intelecto frente a lo puramente sensitivo. Se terminó el arte de la elipsis y la sugerencia. Ver todas las imágenes para acabar siendo incapaz de imaginar ninguna.

«Estamos en los tiempos de la democratización, la legitimación, la proliferación del sexo duro. … la industria del porno estadounidense produce unas 10.000 películas al año con un beneficio mayor que la producción hollywoodense. […] No es ya la transgresión, sino la exacerbación pura e ilimitada de los órganos y de las combinaciones eróticas. Exclusión radical del sentido, de la afectividad, de lo relacional: sólo queda lo híper. El ensañamiento del enseñarlo todo y verlo todo. […] Pero no sólo en el porno… cualquier película de gran público que se precie tiene su escena de sexo y orgasmo en primer plano. (Pág. 91)

El exceso hipermoderno … se apodera incluso del lenguaje. No sólo se enseña todo, sino que además se dice todo. Por igual en la precisión casi científica de los diálogos y en su vulgaridad cruda y obscena. […] Se acabó lo sugerido e incluso lo sugestivo: estamos en la exposición de todo, a veces en el exhibicionismo puro. El sexo, en realidad, se ha convertido en un lenguaje que se ha integrado en el cine actual. (Pág. 92)

El exceso ya no se siente realmente como exceso. Se ha asimilado y normalizado (Pág. 93)

[De nuevo]La imagen-sensación derrota a la imagen-intelección. (Pág. 104)





16 noviembre, 2009

Llenar el ojo


La Pantalla Global, Cultura mediática y cine en la era hipermoderna Gilles Lipovetsky, Jean Serroy, Anagrama, Barcelona 2009
(III)

Es una violencia contra la mirada.

En contra de la contemplación, en contra de la necesidad de situarse y de posarse, una buena parte del cine contemporáneo se realiza para proporcionar al espectador una dosis cada vez más alta de sensaciones. Imágenes y sonidos se suceden vertiginosamente sustituyendo a los diálogos, al guión, al relato, a la comprensión y al sentido…De este modo se agrede no sólo al cine, sino, sobre todo, a la mirada.

«[Se ha producido] una adaptación del cine a un público educado por la rítmica mediática que pide sensaciones rápidas y fuertes, siempre nuevas, para transportarse a los universos extraordinarios de lo extracotidiano. El espectador de cine quería soñar; el hiperconsumidor del nuevo mundo quiere sentir, ser sorprendido, «flipar», experimentar sacudidas en cascada. (Págs. 66-67)

[Desde los años ochenta, se ha producido un cine de] la imagen-exceso: […] una estética del exceso, […] es el cine del nunca bastante y nunca demasiado, del siempre más de todo: ritmo, sexo, violencia, velocidad, búsqueda de todos los extremos y también multiplicación de los planos, montaje a base de cortes, prolongación de la duración, saturación de la banda sonora. … (Págs. 68-70)

[…] Una especie de trip sensorial […] Toda película debe ofrecer siempre más que la anterior en una escalada de imágenes pirotécnicas. […] El sonido […] (Estereofonía Dolby, el THX de George Lucas…) [pone al público en un] estado de inmersión sonora. El espectador se sumerge en un universo cuyos sonidos graves de intensidad extrema inciden directamente en el cuerpo y en su sistema sensorial. [Un] baño sonoro, altavoces de alta fidelidad, sonidos vertiginosos, impactos hiperrealistas: lo audiovisual vence aquí a los diálogos, el amplificador al relato, la sensación pura a la comprensión, el «más» al sentido. (Pág. 76)

Un hiperconsumidor que ya no tolera los tiempos muertos ni las esperas: necesita más emociones, más sensaciones, más espectáculos, más cosas que ver para no bostezar y para sentir incesantemente. Un neoespectador que necesita flipar, que quiere colocarse con imágenes, experimentar la «embriaguez» dionisíaca de escapar de sí mismo y de la banalidad de los días. (Pág. 80)

Hinchazón pura, abundancia por la abundancia: […] lo lleno […] un desbordamiento […] un abarrotamiento válido por sí mismo. Tratar de «llenar el ojo». (Pág. 81)

Vincent Amiel y Pascal Couté han subrayado con justicia que «la mayor violencia de las películas actuales (y quizá la más interesante también) es la violencia que se ejerce contra la mirada, contra su necesidad de situarse y de posarse». [La violencia se impone mediante un efecto de conmoción: hace temblar al espectador del mismo modo] ante un dinosaurio, delante de una futura guerra de los mundos o delante del sufrimiento de los pobres de Calcuta: el mismo montaje desbocado, el mismo arropamiento sonoro, los mismos efectos especiales. La misma violencia. (Pág. 88